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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Moviment dels Focolars</provider_name><provider_url>https://focolares.es/ca</provider_url><author_name>Isabel de la Riva</author_name><author_url>https://focolares.es/ca/author/isabel/</author_url><title>Palabra de vida - Movimiento de los Focolares</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="fTqanJCIHG"&gt;&lt;a href="https://focolares.es/ca/palabra-de-vida/octubre-2025/"&gt;Paraula de vida&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://focolares.es/ca/palabra-de-vida/octubre-2025/embed/#?secret=fTqanJCIHG" width="600" height="338" title="&#x201C;Paraula de vida&#x201D; &#x2014; Moviment dels Focolars" data-secret="fTqanJCIHG" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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&lt;/script&gt;</html><description>&#xBF;Qui&#xE9;n no ha sentido alguna vez en la vida que no puede m&#xE1;s? Es lo que le pasa al autor del salmo 121, que pasa por circunstancias dif&#xED;ciles y se pregunta de d&#xF3;nde le puede venir la ayuda que necesita. La respuesta es la afirmaci&#xF3;n de su fe en Dios, en quien conf&#xED;a. La convicci&#xF3;n con la que habla del Se&#xF1;or, que vela y protege a cada uno y a todo el pueblo, expresa una certeza que parece nacer de una profunda experiencia personal. &#xAB;Mi auxilio me viene del Se&#xF1;or, que hizo el cielo y la tierra&#xBB;. En efecto, el resto del salmo es el anuncio de un Dios poderoso y amoroso que ha creado todo lo que existe y lo protege d&#xED;a y noche. El Se&#xF1;or &#xAB;no deja titubear tu pie, no duerme tu guardi&#xE1;n&#xBB; (Sal 121, 3), afirma el salmista, deseoso de convencer a quien lo lea. Envuelto en dificultades, el autor ha levantado los ojos (cf. v. 1), ha buscado d&#xF3;nde agarrarse fuera de s&#xED; y de su entorno m&#xE1;s inmediato y ha encontrado una respuesta. Ha experimentado que la ayuda viene de aquel que ha pensado y dado vida a cada criatura y sigue sosteni&#xE9;ndola en todo momento, sin abandonarla nunca (cf. v. 8). Cree firmemente en este Dios que vela noche y d&#xED;a sobre el pueblo entero &#x2013;es &#xAB;el guardi&#xE1;n de Israel&#xBB; (v. 4)&#x2013;, hasta tal punto que no puede dejar de comunicarlo a los dem&#xE1;s. &#xAB;Mi auxilio me viene del Se&#xF1;or, que hizo el cielo y la tierra&#xBB;. &#xAB;En los momentos de incertidumbre, angustia y vacilaci&#xF3;n, Dios quiere que creamos en su amor y nos pide un acto de confianza. [&#x2026;] quiere que aprovechemos estas penosas circunstancias para demostrarle que creemos en su amor. Lo cual significa tener fe en que &#xE9;l es nuestro Padre y piensa en nosotros. Arrojar en &#xE9;l todas nuestras preocupaciones. Cargarlas sobre &#xE9;l&#xBB;[1]. Pero &#xBF;de qu&#xE9; modo nos llega a cada uno la ayuda que viene de Dios? La Escritura narra muchos episodios en los que esto se concreta a trav&#xE9;s de la acci&#xF3;n de hombres y mujeres &#x2013;como Mois&#xE9;s, El&#xED;as, Eliseo o Ester&#x2013; llamados a ser instrumentos de la solicitud de Dios por el pueblo o por alguna persona en particular. Tambi&#xE9;n nosotros, si &#xAB;levantamos la mirada&#xBB;, reconoceremos la acci&#xF3;n de personas que, conscientemente o no, acuden en nuestra ayuda, y estaremos agradecidos a Dios, de quien procede en &#xFA;ltima instancia todo bien (&#xC9;l ha creado el coraz&#xF3;n de cada uno) y podremos testimoniarlo a los dem&#xE1;s. Por supuesto, es dif&#xED;cil darse cuenta de ello si estamos encerrados en nosotros mismos y si, en los momentos dif&#xED;ciles, pensamos en c&#xF3;mo salir adelante solo con nuestras fuerzas. En cambio, cuando nos abrimos, miramos alrededor y levantamos los ojos, descubrimos que tambi&#xE9;n nosotros podemos ser instrumentos de Dios que se ocupa de sus hijos. Nos damos cuenta de las necesidades de los dem&#xE1;s y podemos ser una ayuda preciosa para otros. &#xAB;Mi auxilio me viene del Se&#xF1;or, que hizo el cielo y la tierra&#xBB;. Cuenta Roger, de Costa Rica: &#xAB;Un sacerdote que conoc&#xED;a me anunci&#xF3; que iba a venir a verme una persona para recoger unos pa&#xF1;ales para adultos que le hab&#xED;a ofrecido el grupo solidario del que formo parte, sabiendo que un parroquiano suyo los necesitaba. Mientras lo esperaba, vi pasar por delante a una vecina que estaba pasando por una situaci&#xF3;n muy dif&#xED;cil, y le di los &#xFA;ltimos siete huevos que ten&#xED;a, y otras cosas de comer. Se qued&#xF3; sorprendida porque no ten&#xED;a nada para comer, ni ella, ni su marido ni sus hijos. Le record&#xE9; la invitaci&#xF3;n de Jes&#xFA;s: &#x201C;Pedid y se os dar&#xE1;&#x201D; (Mt 7, 7), subrayando que &#xE9;l est&#xE1; atento a nuestras necesidades. Volvi&#xF3; a casa feliz y agradecida a Dios. Por la tarde lleg&#xF3; a casa la persona enviada por el sacerdote. Le ofrec&#xED; un caf&#xE9;. Era camionero, y hablando, le pregunt&#xE9; qu&#xE9; transportaba. &#x201C;Huevos&#x201D;, me dijo, y me regal&#xF3; 32&#xBB;. Silvano Malini y el equipo de la Palabra de Vida [1] C. Lubich, Conexi&#xF3;n CH, 26-3-1987: Buscando las cosas de arriba, Ciudad Nueva, Madrid 1993, p. 31.</description></oembed>
