{"version":"1.0","provider_name":"Moviment dels Focolars","provider_url":"https:\/\/focolares.es\/ca","author_name":"Isabel de la Riva","author_url":"https:\/\/focolares.es\/ca\/author\/isabel\/","title":"Coraje - Movimiento de los Focolares","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Olh7hnBIgf\"><a href=\"https:\/\/focolares.es\/ca\/idea-del-mes\/noviembre-2026\/\">Coratge<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/focolares.es\/ca\/idea-del-mes\/noviembre-2026\/embed\/#?secret=Olh7hnBIgf\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Coraje&#8221; &#8212; Movimiento de los Focolares\" data-secret=\"Olh7hnBIgf\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/focolares.es\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>","description":"Admit\u00e1moslo: en el momento hist\u00f3rico que vivimos, en el que cada d\u00eda recibimos noticias m\u00e1s alarmantes, hablar de coraje puede parecernos casi fuera de lugar. Todo parece llevarnos al des\u00e1nimo, atrapados entre la inseguridad ante situaciones que nos superan y unas expectativas que nos exigen estar siempre a la altura. Pero tener coraje no significa no sentir miedo, dolor o impotencia. A veces consiste simplemente en no dejarnos vencer por ellos y encontrar la fuerza para seguir adelante. Y, muchas veces, esa fuerza nace precisamente cuando no afrontamos solos lo que nos sucede. Escribe Chiara Lubich: \u00abSi hay una realidad misteriosa en nuestra vida es el dolor. [\u2026] Incluso quien est\u00e1 a nuestro lado y nos quiere, es a menudo incapaz de ayudarnos a resolverlo; y, sin embargo, a veces nos basta con que alguien lo comparta con nosotros, quiz\u00e1 en silencio\u00bb[1]. La palabra clave es precisamente esta: \u201ccompartir\u201d. Porque tambi\u00e9n hace falta coraje para salir de nosotros mismos, acercarnos a los dem\u00e1s y no permanecer indiferentes ante lo que viven. Incluso en los momentos m\u00e1s oscuros, intentemos encontrar la fuerza para vencer el mal con el bien. No nos encerremos en nosotros mismos, sino que permanezcamos abiertos a los dem\u00e1s, cuid\u00e1ndolos con peque\u00f1os gestos concretos, tanto en las peque\u00f1as acciones cotidianas como en el compromiso social por construir el bien com\u00fan. A veces, el coraje de una persona es posible gracias a otras que, en el momento necesario, deciden no mirar hacia otro lado. Lo muestra la historia que cuenta Mario Calabresi sobre su encuentro con Al\u00ed, un sastre muy apreciado que trabaja en una peque\u00f1a tienda de una ciudad del norte de Italia. \u00abUna vida que sorprende a cualquiera que quiera alejarse de las simplificaciones de nuestro tiempo. Pensemos cu\u00e1ntas podr\u00edan aplicarse a Al\u00ed, reduci\u00e9ndolo a un n\u00famero, uno m\u00e1s entre tantos: \u201crefugiado\u201d, \u201cclandestino\u201d, \u201cinmigrante ilegal llegado en patera\u201d, \u201csolicitante de asilo\u201d &#8230; Porque Al\u00ed ha sido todas estas cosas. (&#8230;). Al\u00ed ha conseguido construirse una vida serena y normal, la que so\u00f1aban sus padres, porque encontr\u00f3 personas que, en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles, le tendieron la mano y no dejaron que se hundiera. Ocurri\u00f3 cuando, en el bosque de la frontera con Bulgaria, una voz le dijo que cambiara de direcci\u00f3n para evitar que los guardias fronterizos le dispararan; ocurri\u00f3 cuando su amigo Ahmad lo arrastr\u00f3 hasta la cubierta de la embarcaci\u00f3n que los llevaba hacia Italia, para evitar que muriera ahogado\u00bb. Y esa ayuda continu\u00f3 cuando el alcalde de una peque\u00f1a ciudad del sur de Italia lo acogi\u00f3 en la casa de una t\u00eda anciana que hab\u00eda fallecido hac\u00eda poco; cuando dos profesores jubilados de un peque\u00f1o pueblo del otro extremo de Italia, en el norte, le abrieron las puertas de su casa para que no tuviera que dormir en la estaci\u00f3n o en el parque; y cuando un grupo de amigos lo aval\u00f3 ante la agencia inmobiliaria para que pudiera alquilar el local. Calabresi concluye: \u00abSu relato me dice que los dem\u00e1s pueden marcar la diferencia. Los dem\u00e1s somos nosotros\u00bb[2] [1] C. Lubich, Palabra de vida de marzo de 2005: Palabras de Vida\/2 (1991-2006) (ed. F. Ciardi), pr\u00f3xima edici\u00f3n.[2] Mario Calabresi, Ricucire la vita (\u00abRemendar la vida\u00bb): https:\/\/mariocalabresi.com\/ricucire-la-vita-2."}