{"version":"1.0","provider_name":"Moviment dels Focolars","provider_url":"https:\/\/focolares.es\/ca","author_name":"admin","author_url":"https:\/\/focolares.es\/ca\/author\/afesersl_mcjhk9wv\/","title":"Nadie atr\u00e1s - Movimiento de los Focolares","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"mIvvKlfMIu\"><a href=\"https:\/\/focolares.es\/ca\/idea-del-mes\/septiembre-2025\/\">Ning\u00fa enrere<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/focolares.es\/ca\/idea-del-mes\/septiembre-2025\/embed\/#?secret=mIvvKlfMIu\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Nadie atr\u00e1s&#8221; &#8212; Movimiento de los Focolares\" data-secret=\"mIvvKlfMIu\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n<\/script>","description":"\u00abHab\u00eda varios alumnos que asist\u00edan a clase espor\u00e1dicamente \u2013explica una maestra\u2013. Durante mis horas libres sol\u00eda ir por el mercado que est\u00e1 al lado de la escuela, esperando encontrarlos en ese lugar, porque me hab\u00eda enterado de que trabajaban all\u00ed para sacarse un dinero. Un d\u00eda por fin los vi, y ellos se quedaron asombrados de que hubiese ido personalmente a buscarlos y les impact\u00f3 ver lo importantes que eran para toda la comunidad educativa. Desde entonces empezaron a venir regularmente a clase y fue realmente una fiesta para todos\u00bb. Este hecho expresa el valor irrenunciable de cada ser humano. Nos habla de acogida incondicional, de una esperanza que no se rinde y de una alegr\u00eda compartida cuando se recupera la dignidad al reintegrarse en la comunidad como alguien \u00fanico e insustituible. Hay momentos en la vida en que no todos podemos seguir el mismo ritmo. Nuestra propia fragilidad, o la de los dem\u00e1s, nos impide caminar siempre al lado de quienes nos acompa\u00f1an. Las causas pueden ser muchas: cansancio, confusi\u00f3n, sufrimiento&#8230; Pero precisamente ah\u00ed se activa una forma de amor profundamente humana y radicalmente comunitaria: es el amor atento que sabe detenerse a mirar a quien ya no puede seguir el paso, que se hace cercano y no abandona. Es un amor que, como una madre o un padre con sus hijos, recoge, protege y acompa\u00f1a. Es un amor paciente que mira al otro con comprensi\u00f3n, respeto y confianza. Se trata de llevar los pesos los unos de los otros, no como un deber, sino como una opci\u00f3n de amor l\u00facida y libre que se compromete a caminar m\u00e1s lentamente, si es necesario, para mantener viva y unida la comunidad familiar y\/o social. Este tipo de amor \u2014el que se preocupa, el que busca, el que incluye\u2014 no distingue entre buenos y malos, entre \u201cdignos\u201d e \u201cindignos\u201d. Nos recuerda que todos, en alg\u00fan momento, podemos estar perdidos, y que la alegr\u00eda colectiva del reencuentro es m\u00e1s fuerte que cualquier juicio o separaci\u00f3n. Esta idea es una invitaci\u00f3n a ver al otro no por lo que ha hecho, sino por el hecho de que es \u00fanico y digno de ser amado. Nos invita a vivir la \u00e9tica del \u201ccuidar\u201d, sin dejar atr\u00e1s ni abandonar a nadie, restableciendo as\u00ed v\u00ednculos rotos y celebrando juntos el haber contribuido a hacer el mundo un poco m\u00e1s humano. Martin Buber, fil\u00f3sofo jud\u00edo, al reflexionar sobre la relaci\u00f3n profunda entre las personas como lugar de verdad, afirma que la autenticidad no se encuentra en lo que hacemos en soledad, sino en el encuentro con el otro, sobre todo cuando se da con respeto y gratuidad."}