{"version":"1.0","provider_name":"Moviment dels Focolars","provider_url":"https:\/\/focolares.es\/ca","author_name":"Isabel de la Riva","author_url":"https:\/\/focolares.es\/ca\/author\/isabel\/","title":"Palabra de vida - Movimiento de los Focolares","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"lxgjxa9K0S\"><a href=\"https:\/\/focolares.es\/ca\/palabra-de-vida\/julio-2026\/\">Paraula de vida<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/focolares.es\/ca\/palabra-de-vida\/julio-2026\/embed\/#?secret=lxgjxa9K0S\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u201cParaula de vida\u201d \u2014 Moviment dels Focolars\" data-secret=\"lxgjxa9K0S\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n<\/script>","description":"Despu\u00e9s de haber hablado en par\u00e1bolas a una gran muchedumbre a la orilla del lago Tiber\u00edades, Jes\u00fas se dirige a sus disc\u00edpulos y les explica a ellos el sentido profundo de sus palabras. El protagonista de nuestro relato es la Palabra de Dios, comparada con una semilla peque\u00f1a y fr\u00e1gil. Las piedras, las zarzas y las aves pueden impedirles germinar, echar ra\u00edces y producir espigas maduras, pero el sabio sembrador conoce su sorprendente vitalidad. A trav\u00e9s de estas im\u00e1genes, Jes\u00fas revela la relaci\u00f3n entre el hombre y la Palabra que Dios ofrece abundantemente, pero hay quien la acoge y quien, por diversos motivos, la deja caer sin que d\u00e9 fruto. Efectivamente, en el coraz\u00f3n humano, la superficialidad y las excesivas preocupaciones materiales amenazan el milagro de la vida sobrenatural que Dios mismo desea encender en sus criaturas. Tambi\u00e9n a nosotros, como a los disc\u00edpulos, Jes\u00fas nos invita a entrar en el humilde misterio del amor de Dios, y al mismo tiempo nos interpela personalmente sobre una decisi\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 \u00abterreno\u00bb queremos ser? \u00abEl que fue sembrado en tierra buena es el que oye la Palabra y la comprende: este s\u00ed que da fruto\u00bb. Escuchar y comprender: este parece ser el secreto que nos convierte en un terreno acogedor, donde la semilla de la Palabra puede expresar su fuerza y dar buenos frutos. \u00a1Qu\u00e9 valioso es estar disponibles a la escucha! Es el espacio espiritual para dejar entrar la vida de Dios, que siempre nos precede con su misericordia, con la paciencia del trabajador que conoce y respeta los tiempos de maduraci\u00f3n. Las palabras de Dios, como escribe Chiara Lubich, \u00abiluminan interiormente no solo la mente, sino todo el ser, porque son luz, amor y vida. Dan paz \u2013la que Jes\u00fas llama suya: \u201cmi paz\u201d\u2013 incluso en los momentos de turbaci\u00f3n y de angustia. Dan alegr\u00eda plena aun en medio del dolor que a veces atenaza el alma. Dan fuerza, sobre todo cuando sobrevienen el abatimiento o el des\u00e1nimo. Nos hacen libres porque abren el camino de la Verdad. [\u2026] Tambi\u00e9n en nosotros debe nacer un amor apasionado por la Palabra de Dios: acoj\u00e1mosla atentamente cuando se nos proclame en las iglesias, le\u00e1mosla, estudi\u00e9mosla, medit\u00e9mosla\u2026 Pero sobre todo estamos llamados a vivirla. [\u2026] Al vivir una Palabra de Jes\u00fas vivimos todo el Evangelio, porque en cada Palabra suya \u00c9l se entrega por completo, viene \u00c9l mismo a vivir en nosotros [\u2026] y sustituye nuestro modo de pensar, de querer y de obrar en todas las circunstancias de la vida\u00bb[1]. \u00abEl que fue sembrado en tierra buena es el que oye la Palabra y la comprende: este s\u00ed que da fruto\u00bb. Wambil de M\u00e9xico nos cuenta: \u00abHubo un tiempo en que me sent\u00eda atrapado en un profundo agujero. Estaba inmerso en una relaci\u00f3n violenta, trataba de huir y arreglarlo todo con mis fuerzas. Influido por las redes sociales y el ruido exterior, a menudo persegu\u00eda cosas que no estaban en el plan de Dios. A pesar de todos mis esfuerzos, segu\u00eda sinti\u00e9ndome vac\u00edo y sin una meta. Sab\u00eda que el amor es un lenguaje universal, as\u00ed que me puse a hacer voluntariado, y encontr\u00e9 un modo de actuar que solo pod\u00eda venir de Dios. Con el tiempo descubr\u00ed un lugar donde escuchar su Palabra y crecer en la relaci\u00f3n con \u00c9l. Estoy profundamente agradecido\u00bb. Incluso cuando nos sentimos tierra \u00e1rida y pedregosa, la misma Palabra es eficaz, como revela el profeta Isa\u00edas: \u00abComo bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven all\u00e1 sino despu\u00e9s de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, [\u2026] as\u00ed ser\u00e1 la palabra que sale de mi boca: no volver\u00e1 a m\u00ed vac\u00eda, sino que cumplir\u00e1 mi deseo y llevar\u00e1 a cabo mi encargo\u00bb (Is 55, 10-11). Sostenidos por esta esperanza, en un tiempo dominado por miedos y tensiones, cultivemos tambi\u00e9n la confianza en las mujeres y en los hombres con quienes compartimos la vida. Confiemos en su capacidad de dar buenos frutos y de crear ocasiones de escucha y di\u00e1logo, para caminar juntos hacia el horizonte de la fraternidad. Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida [1] C. Lubich, Palabra de vida de marzo de 2003: Ciudad Nueva n. 396 (2003\/3), pp. 24-25."}