{"version":"1.0","provider_name":"Focolare Movement","provider_url":"https:\/\/focolares.es\/en","author_name":"Isabel de la Riva","author_url":"https:\/\/focolares.es\/en\/author\/isabel\/","title":"Protagonistas de un nuevo futuro - Movimiento de los Focolares","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"jbxyhP57Bl\"><a href=\"https:\/\/focolares.es\/en\/idea-del-mes\/febrero-2026\/\">Protagonists of a new future<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/focolares.es\/en\/idea-del-mes\/febrero-2026\/embed\/#?secret=jbxyhP57Bl\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u201cProtagonists of a new future\u201d \u2014 Focolare Movement\" data-secret=\"jbxyhP57Bl\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n<\/script>","description":"Desde tiempos remotos, la humanidad cultiva el deseo de conocer el futuro, a trav\u00e9s de ritos m\u00e1gicos o de la interpretaci\u00f3n de los signos de la naturaleza. Algunas de las m\u00e1s grandes obras de la Antig\u00fcedad de las diversas culturas y religiones, est\u00e1n marcadas por esta tensi\u00f3n. A menudo nacen en los per\u00edodos hist\u00f3ricos de mayor sufrimiento de un pueblo. Pero \u00bfes realmente \u00fatil saber qu\u00e9 suceder\u00e1? \u00bfQu\u00e9 nos ofrece el conocer de antemano los acontecimientos que viviremos, o la manera en que los viviremos? Ninguna de las tradiciones legendarias lo revela plenamente y, m\u00e1s a menudo, el simbolismo oculta una b\u00fasqueda muy concreta y la espera de un ma\u00f1ana mejor que d\u00e9 sentido a los sufrimientos de hoy. Podr\u00eda decirse que, cuando las cosas van bien, el futuro no nos preocupa; mientras que cuando van mal, nos sostiene y nos anima la esperanza de que ma\u00f1ana puedan cambiar para mejor. Es la necesidad profunda de esperar un mundo nuevo, diferente, no solo para m\u00ed, sino para todos. El mundo de hoy expresa un \u201cgrito\u201d que concierne a toda la humanidad. Aunque no nos afecte directamente, basta con mirar los informativos o hojear los peri\u00f3dicos para darnos cuenta de tragedias de todo tipo. \u00bfC\u00f3mo las vivimos nosotros? \u00bfNos acostumbramos y tratamos de sobrevivir o, por el contrario, nos dejamos interpelar por el futuro y actuamos en consecuencia? El mundo que imaginamos, ciertamente, a\u00fan no existe; y, sin embargo, como recordaba George Orwell, es posible. Pero \u00bfcu\u00e1l, entre los posibles mundos? \u00bfQu\u00e9 podemos hacer nosotros? Una respuesta la encontramos en el pensamiento de Albert Camus: \u00abLa verdadera generosidad hacia el futuro consiste en darlo todo al presente\u00bb[1]. El futuro, por tanto, no es solo algo que hay que esperar, sino que puede prepararse y, en cierto modo, anticiparse ya desde ahora. Depende de nuestra actitud y de nuestras acciones cotidianas. No sabemos cu\u00e1ndo veremos los frutos del cambio: es como una semilla silenciosa que crece sin que nos demos cuenta y que, con el tiempo, se convierte en una planta capaz de nutrir, proteger y generar vida a su alrededor. La sorpresa es que no podemos imaginar las consecuencias: la novedad est\u00e1 garantizada. Ser\u00e1 un futuro imprevisible, nacido de relaciones transformadas, de sentimientos compartidos y de una solidaridad que se hace acci\u00f3n. Para convertirse en motor de cambio y de renovaci\u00f3n de la sociedad se necesita valent\u00eda, dejarse interpelar por quien sufre, por quien est\u00e1 solo, por quien necesita nuestra ayuda o nuestro consejo. No estaremos exentos de dificultades y de luchas interiores, pero tampoco faltar\u00e1n momentos de alegr\u00eda y de aut\u00e9ntica plenitud. Recientemente, en Florencia, tuvo lugar un evento para sensibilizar e implicar a los participantes en una caravana de fraternidad: una ocasi\u00f3n para reflexionar y compartir experiencias sobre c\u00f3mo construir un futuro de paz desde distintos \u00e1mbitos: econ\u00f3mico, sindical, reconversi\u00f3n industrial, ecol\u00f3gico, etc. Una acci\u00f3n que se quiere extender como una mancha de aceite a otras ciudades y pa\u00edses. \u00a1\u00c1nimo! Seamos actores y no espectadores para que el futuro sea un presente de fraternidad, concordia y paz. [1] L\u2019Homme r\u00e9volt\u00e9, 1951"}