{"version":"1.0","provider_name":"Focolare Movement","provider_url":"https:\/\/focolares.es\/en","author_name":"Isabel de la Riva","author_url":"https:\/\/focolares.es\/en\/author\/isabel\/","title":"Mirarnos sin juzgar - Movimiento de los Focolares","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"uuiyCGCUaS\"><a href=\"https:\/\/focolares.es\/en\/idea-del-mes\/marzo-2025\/\">Look at each other without judging<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/focolares.es\/en\/idea-del-mes\/marzo-2025\/embed\/#?secret=uuiyCGCUaS\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Mirarnos sin juzgar&#8221; &#8212; Movimiento de los Focolares\" data-secret=\"uuiyCGCUaS\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n<\/script>","description":"Parece evidente que estamos hechos para la relaci\u00f3n. De hecho, toda nuestra vida est\u00e1 entrelazada de relaciones. Pero a veces corremos el riesgo de da\u00f1arlas con juicios duros y superficiales. A lo largo de la historia encontramos m\u00faltiples im\u00e1genes que ya forman parte del lenguaje com\u00fan. Por ejemplo, en la tradici\u00f3n antigua encontramos una expresi\u00f3n muy conocida que dice: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 miras la paja que est\u00e1 en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que est\u00e1 en el tuyo?\u00bb[1]; igualmente proverbial es la imagen de las dos alforjas: una delante de los ojos, con los defectos de los dem\u00e1s, que vemos f\u00e1cilmente, y la otra en la espalda, con nuestros defectos, que por lo tanto nos cuesta reconocer[2] y como dice el proverbio chino, \u00abel hombre es ciego a sus propios defectos, pero tiene ojos de \u00e1guila para los de los dem\u00e1s\u00bb. Esto no significa aceptar lo que sucede indiscriminadamente. Ante la injusticia, la violencia o el abuso no podemos cerrar los ojos. Es necesario comprometerse con el cambio, comenzando por mirarnos antes que nada a nosotros mismos, escuchando con sinceridad nuestra propia conciencia para descubrir qu\u00e9 debemos mejorar. Solo as\u00ed podremos preguntarnos c\u00f3mo ayudar concretamente a los dem\u00e1s, incluso con consejos y correcciones. Se necesita \u00abotro punto de vista\u00bb que me ofrezca una perspectiva diferente a la m\u00eda, enriqueciendo mi \u2018verdad\u2019 y ayud\u00e1ndome a no caer en la autorreferencialidad y en esos errores de valoraci\u00f3n que, en el fondo, forman parte de nuestra naturaleza humana. Hay una palabra que puede parecer antigua, pero que se enriquece con significados siempre nuevos: misericordia, que debemos vivir, en primer lugar, hacia nosotros mismos y luego hacia los dem\u00e1s. De hecho, solo si somos capaces de aceptar y perdonar nuestros propios l\u00edmites podremos acoger las debilidades y los errores de los dem\u00e1s. Es m\u00e1s, cuando nos damos cuenta de que inconscientemente nos sentimos superiores y con derecho a juzgar, se vuelve indispensable estar dispuestos a dar \u00abel primer paso\u00bb hacia el otro para evitar que la relaci\u00f3n se deteriore. Chiara Lubich cuenta a un grupo de musulmanes su experiencia en la peque\u00f1a casa de Trento, donde comenz\u00f3 su aventura con sus primeras compa\u00f1eras. No todo era sencillo y no faltaban las incomprensiones: \u00abNo siempre era f\u00e1cil vivir la radicalidad del amor. [\u2026] Tambi\u00e9n entre nosotras y en nuestras relaciones, pod\u00eda depositarse algo de polvo, y la unidad pod\u00eda languidecer. Esto ocurr\u00eda, por ejemplo, cuando nos d\u00e1bamos cuenta de los defectos e imperfecciones de los dem\u00e1s y los juzg\u00e1bamos, de modo que la corriente de amor rec\u00edproco se enfriaba. Para reaccionar ante esta situaci\u00f3n se nos ocurri\u00f3 un d\u00eda sellar un pacto entre nosotras, y lo llamamos \u00abpacto de misericordia\u00bb. Decidimos, cada ma\u00f1ana, ver nueva a la persona que encontr\u00e1ramos \u2014en casa, en clase, en el trabajo, etc.\u2014 sin recordar en absoluto sus defectos, cubri\u00e9ndolo todo con amor. [\u2026]\u00bb[3]. Un verdadero \u00abm\u00e9todo\u00bb que vale la pena poner en pr\u00e1ctica en los grupos de trabajo, en la familia y en las asambleas de cualquier tipo. [1] (Lc 6,41)[2] Esopo (\u03bc\u1fe6\u03b8\u03bf\u03b9) , Fedro (Fabulae)[3] C. Lubich, \u00abEl amor al pr\u00f3jimo\u00bb, Charla con un grupo de musulmanes, Castel Gandolfo 1-11-2002. Cf. El amor rec\u00edproco, Ciudad Nueva, Madrid 2013, pp. 109-110"}