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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Fokolareen Mugimenduaren</provider_name><provider_url>https://focolares.es/eu</provider_url><author_name>admin</author_name><author_url>https://focolares.es/eu/author/afesersl_mcjhk9wv/</author_url><title>Palabra de vida - Movimiento de los Focolares</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="9aijxKvAJ4"&gt;&lt;a href="https://focolares.es/eu/palabra-de-vida/septiembre-2025/"&gt;Bizi-Hitza&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://focolares.es/eu/palabra-de-vida/septiembre-2025/embed/#?secret=9aijxKvAJ4" width="600" height="338" title="&#x201C;Bizitzaren Hitza&#x201D; &#x2014; Fokolare Mugimendua" data-secret="9aijxKvAJ4" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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&lt;/script&gt;</html><description>En el Antiguo Testamento, los pastores contaban las ovejas al volver de los campos, dispuestos a buscar a la que se hubiese perdido. Incluso se internaban en el desierto de noche con tal de encontrar a las ovejas descarriadas. Esta par&#xE1;bola es una historia de p&#xE9;rdida y hallazgo que pone en el primer plano el amor del pastor. Este se da cuenta de que falta una oveja, la busca, la encuentra y se la carga a hombros porque est&#xE1; debilitada y asustada, quiz&#xE1; herida, y no es capaz de seguir al pastor por s&#xED; sola. Es &#xE9;l quien la lleva a resguardo y, por &#xFA;ltimo, lleno de alegr&#xED;a, invita a sus vecinos a celebrarlo con &#xE9;l. &#xAB;Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me hab&#xED;a perdido&#xBB;. Los temas recurrentes de este relato podemos resumirlos en tres verbos: perderse, encontrar y celebrar. Perderse. La buena noticia es que el Se&#xF1;or va a buscar a quien se extrav&#xED;a. Muchas veces nos perdemos en los desiertos cercanos, o en los que nos vemos obligados a vivir, o en los que nos refugiamos; son los desiertos del abandono, de la marginaci&#xF3;n, de la pobreza, de las incomprensiones, de la falta de unidad. El Pastor nos busca tambi&#xE9;n all&#xED;, y aunque lo perdamos de vista, &#xE9;l nos encontrar&#xE1; siempre. Encontrar. Intentemos imaginarnos la escena de la afanosa b&#xFA;squeda por parte del pastor en el desierto. Es una imagen que impacta por su fuerza expresiva. Podemos entender la alegr&#xED;a tanto del pastor como de la oveja. El encuentro entre ambos devuelve a la oveja la sensaci&#xF3;n de seguridad por haberse librado del peligro. Por tanto, el &#xAB;encontrar&#xBB; es un acto de misericordia divina. Celebrar. &#xC9;l re&#xFA;ne a sus amigos para celebrarlo, porque quiere compartir su alegr&#xED;a, tal como ocurre en las otras dos par&#xE1;bolas que siguen a esta, la de la moneda perdida y la del padre misericordioso (cf. Lc 15, 8 y 15, 11). Jes&#xFA;s quiere que entendamos la importancia de participar de la alegr&#xED;a con todos y nos inmuniza contra la tentaci&#xF3;n de juzgar al otro. Todos somos personas &#xAB;encontradas&#xBB;. &#xAB;Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me hab&#xED;a perdido&#xBB;. Esta Palabra de vida es una invitaci&#xF3;n a ser agradecidos por la misericordia que Dios tiene con todos nosotros personalmente. El hecho de alegrarnos, de gozar juntos, nos presenta una imagen de la unidad donde no hay contraposici&#xF3;n entre justos y pecadores, sino que los unos participamos en la alegr&#xED;a de los otros. Escribe Chiara Lubich: &#xAB;Es una invitaci&#xF3;n a comprender el coraz&#xF3;n de Dios, a creer en su amor. Inclinados como estamos a calcular y a medir, a veces creemos que el amor de Dios por nosotros tambi&#xE9;n podr&#xED;a llegar a cansarse [&#x2026;] La l&#xF3;gica de Dios no es como la nuestra. Dios nos espera siempre; es m&#xE1;s, le damos una inmensa alegr&#xED;a cada vez que volvemos a &#xC9;l, aunque se tratase de un n&#xFA;mero infinito de veces&#xBB;[1]. &#xAB;Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me hab&#xED;a perdido&#xBB;. A veces podemos ser nosotros los pastores, los que cuidamos unos de otros y vamos con amor a buscar a quienes se han alejado de nosotros, de nuestra amistad, de nuestra comunidad; a buscar a los marginados, a quienes est&#xE1;n perdidos, a los peque&#xF1;os, aquellos que las pruebas de la vida han apartado a los m&#xE1;rgenes de nuestra sociedad. Nos cuenta una educadora: &#xAB;Hab&#xED;a varios alumnos que ven&#xED;an a clase espor&#xE1;dicamente. Durante mis horas libres sol&#xED;a ir por el mercado que est&#xE1; al lado de la escuela, esperando encontrarlos en ese lugar, porque me hab&#xED;a enterado de que trabajaban all&#xED; para sacarse un dinero. Un d&#xED;a por fin los vi, y ellos se quedaron asombrados de que hubiese ido personalmente a buscarlos, y les impact&#xF3; ver lo importantes que eran para toda la comunidad educativa. Desde entonces empezaron a venir regularmente a clase y fue en verdad una fiesta para todos&#xBB;. Patrizia Mazzola y el equipo de la Palabra de Vida [1] C. Lubich, Palabra de vida de septiembre de 1986: Palabras de Vida/1 (1943-1990) (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 387-388.</description></oembed>
