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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Fokolareen Mugimenduaren</provider_name><provider_url>https://focolares.es/eu</provider_url><author_name>Isabel de la Riva</author_name><author_url>https://focolares.es/eu/author/isabel/</author_url><title>Coraje - Movimiento de los Focolares</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="HHvTndR4pQ"&gt;&lt;a href="https://focolares.es/eu/idea-del-mes/noviembre-2026/"&gt;Adore&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://focolares.es/eu/idea-del-mes/noviembre-2026/embed/#?secret=HHvTndR4pQ" width="600" height="338" title="&#x201C;Coraje&#x201D; &#x2014; Movimiento de los Focolares" data-secret="HHvTndR4pQ" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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&lt;/script&gt;</html><description>Admit&#xE1;moslo: en el momento hist&#xF3;rico que vivimos, en el que cada d&#xED;a recibimos noticias m&#xE1;s alarmantes, hablar de coraje puede parecernos casi fuera de lugar. Todo parece llevarnos al des&#xE1;nimo, atrapados entre la inseguridad ante situaciones que nos superan y unas expectativas que nos exigen estar siempre a la altura. Pero tener coraje no significa no sentir miedo, dolor o impotencia. A veces consiste simplemente en no dejarnos vencer por ellos y encontrar la fuerza para seguir adelante. Y, muchas veces, esa fuerza nace precisamente cuando no afrontamos solos lo que nos sucede. Escribe Chiara Lubich: &#xAB;Si hay una realidad misteriosa en nuestra vida es el dolor. [&#x2026;] Incluso quien est&#xE1; a nuestro lado y nos quiere, es a menudo incapaz de ayudarnos a resolverlo; y, sin embargo, a veces nos basta con que alguien lo comparta con nosotros, quiz&#xE1; en silencio&#xBB;[1]. La palabra clave es precisamente esta: &#x201C;compartir&#x201D;. Porque tambi&#xE9;n hace falta coraje para salir de nosotros mismos, acercarnos a los dem&#xE1;s y no permanecer indiferentes ante lo que viven. Incluso en los momentos m&#xE1;s oscuros, intentemos encontrar la fuerza para vencer el mal con el bien. No nos encerremos en nosotros mismos, sino que permanezcamos abiertos a los dem&#xE1;s, cuid&#xE1;ndolos con peque&#xF1;os gestos concretos, tanto en las peque&#xF1;as acciones cotidianas como en el compromiso social por construir el bien com&#xFA;n. A veces, el coraje de una persona es posible gracias a otras que, en el momento necesario, deciden no mirar hacia otro lado. Lo muestra la historia que cuenta Mario Calabresi sobre su encuentro con Al&#xED;, un sastre muy apreciado que trabaja en una peque&#xF1;a tienda de una ciudad del norte de Italia. &#xAB;Una vida que sorprende a cualquiera que quiera alejarse de las simplificaciones de nuestro tiempo. Pensemos cu&#xE1;ntas podr&#xED;an aplicarse a Al&#xED;, reduci&#xE9;ndolo a un n&#xFA;mero, uno m&#xE1;s entre tantos: &#x201C;refugiado&#x201D;, &#x201C;clandestino&#x201D;, &#x201C;inmigrante ilegal llegado en patera&#x201D;, &#x201C;solicitante de asilo&#x201D; &#x2026; Porque Al&#xED; ha sido todas estas cosas. (&#x2026;). Al&#xED; ha conseguido construirse una vida serena y normal, la que so&#xF1;aban sus padres, porque encontr&#xF3; personas que, en los momentos m&#xE1;s dif&#xED;ciles, le tendieron la mano y no dejaron que se hundiera. Ocurri&#xF3; cuando, en el bosque de la frontera con Bulgaria, una voz le dijo que cambiara de direcci&#xF3;n para evitar que los guardias fronterizos le dispararan; ocurri&#xF3; cuando su amigo Ahmad lo arrastr&#xF3; hasta la cubierta de la embarcaci&#xF3;n que los llevaba hacia Italia, para evitar que muriera ahogado&#xBB;. Y esa ayuda continu&#xF3; cuando el alcalde de una peque&#xF1;a ciudad del sur de Italia lo acogi&#xF3; en la casa de una t&#xED;a anciana que hab&#xED;a fallecido hac&#xED;a poco; cuando dos profesores jubilados de un peque&#xF1;o pueblo del otro extremo de Italia, en el norte, le abrieron las puertas de su casa para que no tuviera que dormir en la estaci&#xF3;n o en el parque; y cuando un grupo de amigos lo aval&#xF3; ante la agencia inmobiliaria para que pudiera alquilar el local. Calabresi concluye: &#xAB;Su relato me dice que los dem&#xE1;s pueden marcar la diferencia. Los dem&#xE1;s somos nosotros&#xBB;[2] [1] C. Lubich, Palabra de vida de marzo de 2005: Palabras de Vida/2 (1991-2006) (ed. F. Ciardi), pr&#xF3;xima edici&#xF3;n.[2] Mario Calabresi, Ricucire la vita (&#xAB;Remendar la vida&#xBB;): https://mariocalabresi.com/ricucire-la-vita-2.</description></oembed>
