{"version":"1.0","provider_name":"Fokolareen Mugimenduaren","provider_url":"https:\/\/focolares.es\/eu","author_name":"Isabel de la Riva","author_url":"https:\/\/focolares.es\/eu\/author\/isabel\/","title":"Una mirada que cura - Movimiento de los Focolares","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"R9ZDKdrDJL\"><a href=\"https:\/\/focolares.es\/eu\/idea-del-mes\/julio-2025\/\">Sendatzen duen begirada bat<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/focolares.es\/eu\/idea-del-mes\/julio-2025\/embed\/#?secret=R9ZDKdrDJL\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u201cSendatzen duen begirada bat\u201d \u2014 Fokolaren Mugimendua\" data-secret=\"R9ZDKdrDJL\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n<\/script>","description":"Cotidianamente observamos a nuestro alrededor muchos sufrimientos que nos pueden hacer sentir impotentes si no se abren resquicios de humanidad. Sin embargo, a veces, la respuesta viaja por WhatsApp, como ocurri\u00f3 en una peque\u00f1a comunidad de una ciudad de Italia que desea vivir la unidad: \u00ab&#8230;en el hospital donde trabajo hay un joven, extranjero, que est\u00e1 completamente solo y se est\u00e1 muriendo. \u00bfQuiz\u00e1 alguien podr\u00eda pasar unos minutos con \u00e9l, para dar un poco de dignidad a esta situaci\u00f3n?\u00bb. Impacta profundamente y las respuestas no se hacen esperar. El mensaje de quien estuvo presente en las \u00faltimas horas dice: \u00abJunto a su cama vimos enseguida que la asistencia era puntual, atenta y amorosa, y que por tanto no ten\u00edamos nada que hacer de concreto salvo estar all\u00ed. Ni \u00e9l, ya en coma, pod\u00eda beneficiarse de nuestra presencia\u00bb. \u00bfIn\u00fatil? En esas pocas horas, una peque\u00f1a comunidad, dentro y fuera del hospital, acompa\u00f1\u00f3 y dio sentido. Qui\u00e9n sabe si una madre podr\u00e1 llorarlo en su pa\u00eds. Seguramente su \u201cpaso\u201d no fue en vano para quienes pudieron amar a aquel joven, que ya no era un desconocido. La compasi\u00f3n es un sentimiento que nace desde dentro, desde lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n humano. Nos hace capaces de interrumpir el propio viaje lleno de compromisos y citas fren\u00e9ticas del d\u00eda y tomar la iniciativa para acercarnos y ofrecer una mirada que cuida, sin miedo a \u201ctocar\u201d las heridas. Lo explica con incisiva sencillez Chiara Lubich: \u00abImaginemos que estamos en su situaci\u00f3n y trat\u00e9moslo como quisi\u00e9ramos ser tratados nosotros en su lugar. \u00bf\u00c9l tiene hambre? Tengo hambre yo \u2013 pensemos. Y d\u00e9mosle de comer. \u00bfSufre una injusticia? \u00a1Soy yo quien la sufre! Y dig\u00e1mosle palabras de consuelo, compartamos su dolor y no descansemos hasta que no est\u00e9 iluminado y aliviado. Veremos cambiar lentamente el mundo a nuestro alrededor\u00bb.[1] Nos lo confirma tambi\u00e9n la sabidur\u00eda africana con un proverbio marfile\u00f1o: \u00abQuien acoge a un extranjero, acoge a un mensajero\u00bb. Esta idea nos ofrece una clave para realizar el humanismo m\u00e1s aut\u00e9ntico; nos hace conscientes de la humanidad com\u00fan, en la que se refleja la dignidad connatural de cada hombre y cada mujer, y nos ense\u00f1a a superar con valent\u00eda la categor\u00eda de la \u201ccercan\u00eda\u201d f\u00edsica y cultural. Desde esta perspectiva, es posible ampliar los confines del \u201cnosotros\u201d hasta el horizonte del \u201ctodos\u201d y reencontrar los fundamentos mismos de la vida social. Y es importante cuidarnos a nosotros mismos, con la ayuda de los amigos con los que caminamos juntos, cuando nos parece que sucumbimos ante los sufrimientos que nos rodean. Recordando que \u2013como dice el psiquiatra y psicoterapeuta Roberto Almada\u2013 \u00absi los buenos abandonan la batalla a causa del cansancio, nuestra humanidad com\u00fan correr\u00e1 el mayor de los riesgos: el empobrecimiento de los valores\u00bb[2]. [1] Chiara Lubich &#8211;&nbsp;L&#8217;arte di amare&nbsp;&#8211; p. 60[2] R. Almada: \u201cIl burnout del buon samaritano\u201d \u2013 Effat\u00e0 editrice-2016"}