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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Movemento dos Focolares</provider_name><provider_url>https://focolares.es/gl</provider_url><author_name>Isabel de la Riva</author_name><author_url>https://focolares.es/gl/author/isabel/</author_url><title>Palabra de vida - Movimiento de los Focolares</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="qJo9wqKEnH"&gt;&lt;a href="https://focolares.es/gl/palabra-de-vida/abril-2026/"&gt;Palabra de Vida&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://focolares.es/gl/palabra-de-vida/abril-2026/embed/#?secret=qJo9wqKEnH" width="600" height="338" title="&#x201C;Palabra de vida&#x201D; &#x2014; Movemento dos Focolares" data-secret="qJo9wqKEnH" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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&lt;/script&gt;</html><description>La carretera que lleva al pueblo de Ema&#xFA;s nos habla de un camino que recorrieron dos disc&#xED;pulos de Jes&#xFA;s. Desencantados de los sue&#xF1;os, los proyectos y los momentos fuertes de los d&#xED;as transcurridos con el Maestro, vuelven a casa para reanudar la vida que hab&#xED;an dejado, la de antes del encuentro con &#xC9;l. Hab&#xED;an transcurrido apenas tres d&#xED;as desde su crucifixi&#xF3;n, y la desilusi&#xF3;n, el miedo y las dudas reinaban entre sus seguidores. Se alejaban de Jerusal&#xE9;n, del sue&#xF1;o no realizado, distanci&#xE1;ndose de Cristo y de su mensaje, tristes porque en cierto modo ya hab&#xED;an tomado la decisi&#xF3;n de abandonar el proyecto que los hab&#xED;a llevado a seguirlo. Es la historia de todos nosotros cuando nos desencantamos de situaciones que nos plantean tomar una decisi&#xF3;n en las encrucijadas, y en muchos casos nos parece que la soluci&#xF3;n de volver atr&#xE1;s, renunciar y resignarnos es la &#xFA;nica respuesta a nuestro malestar. &#xAB;&#xBF;A qui&#xE9;n de nosotros no le resulta familiar la posada de Ema&#xFA;s? &#xBF;Qui&#xE9;n no ha recorrido ese camino una tarde en que todo parec&#xED;a perdido? Cristo hab&#xED;a muerto en nosotros&#x2026; Ya no hab&#xED;a ning&#xFA;n Jes&#xFA;s en la tierra&#xBB;[1]. &#xAB;Qu&#xE9;date con nosotros, porque atardece&#xBB;. Durante el camino, un desconocido se une a los dos y parece ignorar los acontecimientos que acaban de ocurrir. Comienza a hacer preguntas precisas, las cuales desatan toda la amargura y el desaliento. Primero los escucha, y luego comienza a explicar las Escrituras: es todo un di&#xE1;logo, un encuentro que deja huella; de modo que, aunque a&#xFA;n no han reconocido a Jes&#xFA;s, le ruegan que se quede con ellos porque cae la tarde (cf. Lc 24, 17-29). Esta es quiz&#xE1; una de las oraciones m&#xE1;s bellas que encontramos en el Evangelio. Es la primera oraci&#xF3;n que se eleva de los disc&#xED;pulos al Resucitado, y es conmovedora esta invitaci&#xF3;n que todos podemos dirigirle para que &#xC9;l se quede con nosotros y entre nosotros. Los ojos de los dos disc&#xED;pulos se abrir&#xE1;n al partir el pan, y la alegr&#xED;a de haberlo reconocido por fin los animar&#xE1; a volver a Jerusal&#xE9;n para anunciar a sus amigos el evento de la resurrecci&#xF3;n. &#xAB;Qu&#xE9;date con nosotros, porque atardece&#xBB;. &#xAB;Quiz&#xE1; nada mejor que estas palabras explica la experiencia de vivir con Jes&#xFA;s en medio, que las focolarinas hicimos desde el principio &#x2013;escribe Chiara Lubich&#x2013;. Jes&#xFA;s es siempre Jes&#xFA;s, y aunque est&#xE9; presente solo espiritualmente, cuando est&#xE1;, explica las Escrituras y arde en el coraz&#xF3;n su caridad: la vida. Cuando lo hemos conocido, nos lleva a decir con infinita nostalgia: &#x201C;Qu&#xE9;date con nosotros, Se&#xF1;or, porque atardece&#x201D;; sin ti es noche oscura [&#x2026;]&#xBB;[2]. La noche es s&#xED;mbolo de las tinieblas, de lo desconocido, de la falta de esa luz que no somos capaces de encontrar porque no creemos en su presencia, que sigue acompa&#xF1;&#xE1;ndonos siempre. La noche es la que envuelve a nuestro planeta, herido y ultrajado por luchas fratricidas, por guerras que siguen siendo organizadas por la ambici&#xF3;n de poder y de dinero. La noche es la que viven millones de personas que ya no tienen voz para gritar las injusticias y los abusos. Y nosotros &#xBF;c&#xF3;mo podemos darnos cuenta de la presencia de Jes&#xFA;s, que no siempre se manifiesta seg&#xFA;n nuestras expectativas? &#xBF;C&#xF3;mo entender que &#xC9;l camina con nosotros y trata de hacer que reconozcamos los signos de su presencia? Y sobre todo, &#xBF;c&#xF3;mo crear las condiciones para que se manifieste y se quede con nosotros? Son preguntas a las que quiz&#xE1; no siempre sepamos dar respuesta, pero que nos piden que no dejemos de buscar a Jes&#xFA;s, que concentremos la mirada en un compa&#xF1;ero de viaje al que muchas veces no vemos, que reconozcamos a Aquel que puede hacerse presente si vivimos entre nosotros el amor mutuo. El camino de Ema&#xFA;s es s&#xED;mbolo de todos nuestros caminos, es el camino del encuentro con el Se&#xF1;or, es el camino que nos devuelve la alegr&#xED;a del coraz&#xF3;n, que nos lleva de nuevo a la comunidad para dar testimonio juntos de que Cristo ha resucitado. Patrizia Mazzola y el equipo de la Palabra de Vida [1] Fran&#xE7;ois Mauriac, Vita di Ges&#xF9;, Mondadori, Mil&#xE1;n 1950, p. 156.[2] C. Lubich, Todos uno. Escritos espirituales/3, Ciudad Nueva, Madrid 1998, p. 70.</description></oembed>
