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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Movemento dos Focolares</provider_name><provider_url>https://focolares.es/gl</provider_url><author_name>Isabel de la Riva</author_name><author_url>https://focolares.es/gl/author/isabel/</author_url><title>Palabra de vida - Movimiento de los Focolares</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="MgD9GWl5sx"&gt;&lt;a href="https://focolares.es/gl/palabra-de-vida/marzo-2024/"&gt;Palabra de Vida&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://focolares.es/gl/palabra-de-vida/marzo-2024/embed/#?secret=MgD9GWl5sx" width="600" height="338" title="&#x201C;Palabra de vida&#x201D; &#x2014; Movemento dos Focolares" data-secret="MgD9GWl5sx" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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&lt;/script&gt;</html><description>La frase de la Escritura que se nos propone en este tiempo cuaresmal forma parte del salmo 51, donde encontramos, en el vers&#xED;culo 12, una invocaci&#xF3;n ardiente y humilde: &#xAB;Crea en m&#xED;, oh Dios, un coraz&#xF3;n puro, renueva en mi interior un esp&#xED;ritu firme&#xBB;. El texto que la contiene es conocido como el Miserere. En &#xE9;l, la mirada del autor empieza explorando los escondrijos del alma humana para captar sus fibras m&#xE1;s profundas, las de nuestra profunda ineptitud frente a Dios y, a la vez, el insaciable anhelo de plena comuni&#xF3;n con Aquel de quien procede toda gracia y misericordia. &#xAB;Crea en m&#xED;, oh Dios, un coraz&#xF3;n puro, renueva en mi interior un esp&#xED;ritu firme&#xBB;. El salmo se inspira en un episodio muy conocido de la vida de David. Este, llamado por Dios a cuidar del pueblo de Israel y a guiarlo por los caminos de la obediencia a la Alianza, transgrede su misi&#xF3;n: despu&#xE9;s de haber cometido adulterio con Betsab&#xE9; manda matar en batalla al marido de aquella, Ur&#xED;as el hitita, oficial de su ej&#xE9;rcito. El profeta Nat&#xE1;n le desvela la gravedad de su culpa y lo ayuda a reconocerla. Es el momento de confesar su pecado y reconciliarse con Dios. &#xAB;Crea en m&#xED;, oh Dios, un coraz&#xF3;n puro, renueva en mi interior un esp&#xED;ritu firme&#xBB;. El salmista pone en boca del rey invocaciones muy fuertes pero que brotan de su arrepentimiento profundo y de la total confianza en el perd&#xF3;n de Dios: &#xAB;borra&#xBB;, &#xAB;l&#xE1;vame&#xBB;, &#xAB;purif&#xED;came&#xBB;. En el vers&#xED;culo que nos interesa, usa en particular el verbo &#xAB;crea&#xBB; para indicar que la completa liberaci&#xF3;n de las debilidades del hombre &#xFA;nicamente es posible para Dios. Es la consciencia de que solo &#xC9;l puede hacernos criaturas nuevas de &#xAB;coraz&#xF3;n puro&#xBB;, llenarnos de nuevo de su esp&#xED;ritu vivificante, darnos la verdadera alegr&#xED;a y transformar radicalmente nuestra relaci&#xF3;n con Dios (el &#xAB;esp&#xED;ritu firme&#xBB;) y con los dem&#xE1;s seres vivos, con la naturaleza y con el cosmos. &#xAB;Crea en m&#xED;, oh Dios, un coraz&#xF3;n puro, renueva en mi interior un esp&#xED;ritu firme&#xBB;. &#xBF;C&#xF3;mo poner en pr&#xE1;ctica esta palabra de vida? El primer paso ser&#xE1; reconocernos pecadores y necesitados del perd&#xF3;n de Dios, con una actitud de ilimitada confianza en &#xC9;l. Puede ocurrir que nuestros errores recurrentes nos desalienten, nos encierren en nosotros mismos. Entonces es necesario dejar entreabierta, al menos un poco, la puerta de nuestro coraz&#xF3;n. Escrib&#xED;a Chiara Lubich al inicio de los a&#xF1;os 40 a una persona que se sent&#xED;a incapaz de superar sus miserias: &#xAB;Hace falta quitarse del alma cualquier otro pensamiento. Y creer que Jes&#xFA;s se ve atra&#xED;do a nosotros solo por la exposici&#xF3;n humilde, confiada y amorosa de nuestros pecados. Nosotros, por nosotros mismos, no tenemos ni hacemos otra cosa que miserias. &#xC9;l, por s&#xED; mismo y con respecto a nosotros, no tiene m&#xE1;s que una cualidad: la Misericordia. Nuestra alma solo se puede unir a &#xC9;l ofreci&#xE9;ndole como regalo, como &#xFA;nico regalo, &#xA1;no nuestras virtudes sino nuestros pecados! [&#x2026;] Si Jes&#xFA;s vino a la tierra, si se hizo hombre, si algo ans&#xED;a [&#x2026;] es solo &#xA1;hacer de Salvador, hacer de M&#xE9;dico! Nada m&#xE1;s desea&#xBB;[1]. &#xAB;Crea en m&#xED;, oh Dios, un coraz&#xF3;n puro, renueva en mi interior un esp&#xED;ritu firme&#xBB;. Luego, una vez liberados y perdonados, y contando con la ayuda de los hermanos &#x2013;porque la fuerza del cristiano viene de la comunidad&#x2013;, pong&#xE1;monos a amar concretamente al pr&#xF3;jimo, quienquiera que sea. &#xAB;Lo que se nos pide es ese amor mutuo a base de servicio, de comprensi&#xF3;n y participaci&#xF3;n en los dolores, las ansias y alegr&#xED;as de nuestros hermanos; ese amor que todo lo cubre, que todo lo perdona, propio del cristiano&#xBB;[2]. Y el papa Francisco dice: &#xAB;El perd&#xF3;n de Dios [&#x2026;] es el signo m&#xE1;s grande de su misericordia. Un don que cada pecador perdonado est&#xE1; llamado a compartir con cada hermano o hermana con quien se encuentra. Todos aquellos que el Se&#xF1;or nos ha puesto al lado &#x2013;los familiares, los amigos, los compa&#xF1;eros, los parroquianos&#x2026;&#x2013;, todos, como nosotros, necesitan la misericordia de Dios. Es bonito recibir el perd&#xF3;n, pero tambi&#xE9;n t&#xFA;, si quieres ser perdonado, debes a tu vez perdonar. &#xA1;Perdona! [&#x2026;] para ser testigos de su perd&#xF3;n, que purifica el coraz&#xF3;n y transforma la vida&#xBB;[3]. Augusto Parody y el equipo de la Palabra de Vida [1] C. Lubich, El primer amor. Cartas de los inicios (1943-1949), Ciudad Nueva, Madrid 2011, pp. 122-123.[2] C. Lubich, Palabra de vida, mayo de 2002: Ciudad Nueva 387 (5/2002), p. 24.[3] Francisco, Audiencia general, 30-3-2016: La ternura de un Padre. Catequesis en el A&#xF1;o Santo de la Misericordia, Ciudad Nueva, Madrid 2016, p. 101.</description></oembed>
