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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Movemento dos Focolares</provider_name><provider_url>https://focolares.es/gl</provider_url><author_name>admin</author_name><author_url>https://focolares.es/gl/author/afesersl_mcjhk9wv/</author_url><title>Palabra de vida - Movimiento de los Focolares</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="Wrs7yVKkj8"&gt;&lt;a href="https://focolares.es/gl/palabra-de-vida/noviembre-2026/"&gt;Palabra de Vida&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://focolares.es/gl/palabra-de-vida/noviembre-2026/embed/#?secret=Wrs7yVKkj8" width="600" height="338" title="&#xAB;"Palabra de Vida" &#x2014; Movemento dos Focolares" data-secret="Wrs7yVKkj8" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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&lt;/script&gt;</html><description>Admit&#xE1;moslo: en el panorama hist&#xF3;rico en que vivimos y del que recibimos noticias cada d&#xED;a m&#xE1;s alarmantes, esta Palabra nos parece casi desentonada. En efecto, todo nos lleva a desanimarnos, atrapados entre la inseguridad de situaciones que nos superan y expectativas de rendimiento que nos condicionan. El Evangelio de Juan nos habla precisamente en un marco similar, con los ap&#xF3;stoles en torno a Jes&#xFA;s durante la &#xFA;ltima cena. En esta escena se suceden dram&#xE1;ticamente la fraternidad y la traici&#xF3;n, la entrega personal y la oscuridad del mal. Jes&#xFA;s hace un &#xFA;ltimo discurso para prepararlos a la prueba de la pasi&#xF3;n, pero les asegura que volver&#xE1;. &#xC9;l mismo los pone en guardia: en el mundo podr&#xE1;n verse devastados por tormentas y desilusiones, pero en &#xC9;l siempre encontrar&#xE1;n paz y vida plena. Sus palabras son una promesa que da esperanza: &#xAB;&#xA1;&#xC1;nimo!: yo he vencido al mundo&#xBB;. Si las circunstancias externas y nuestras debilidades nos provocan miedo y sufrimiento, Jes&#xFA;s nos invita a confiarnos a &#xC9;l, a reconocer tambi&#xE9;n hoy los signos de su presencia en nuestra vida, para tener una mirada nueva sobre la realidad. Escribe Chiara Lubich: &#xAB;Si hay una realidad misteriosa en nuestra vida es el dolor. [&#x2026;] Y en muchos casos, quienes tenemos al lado y nos quieren son incapaces de ayudarnos a resolverlo; sin embargo, basta con que alguien lo comparta con nosotros, incluso en silencio. As&#xED; lo hizo Jes&#xFA;s: se acerc&#xF3; a cada hombre y a cada mujer, hasta compartir todo lo nuestro. M&#xE1;s a&#xFA;n: carg&#xF3; con todos nuestros dolores y se hizo dolor con nosotros, hasta gritar: &#x201C;&#xA1;Dios m&#xED;o, Dios m&#xED;o!, &#xBF;por qu&#xE9; me has abandonado?&#x201D; (Mt 27, 46). [&#x2026;] Cada dolor f&#xED;sico, moral o espiritual me recuerda a &#xC9;l, es una presencia suya, un rostro suyo. Puedo decir: &#x201C;En este dolor te amo a ti, Jes&#xFA;s abandonado. Eres t&#xFA; quien viene a visitarme y hace suyo mi dolor. &#xA1;Y por eso te quiero, te abrazo!&#x201D;. Si adem&#xE1;s estamos atentos a amar, a responder a su gracia, a querer lo que Dios quiere de nosotros en el momento siguiente, a vivir nuestra vida por &#xC9;l, experimentamos que, en la mayor&#xED;a de los casos, el dolor desaparece. Y es as&#xED; porque amar atrae los dones del Esp&#xED;ritu: alegr&#xED;a, luz, paz&#xBB;[1]. &#xAB;&#xA1;&#xC1;nimo!: yo he vencido al mundo&#xBB;. Incluso en los momentos de oscuridad, dejemos que sea &#xC9;l mismo en nosotros quien venza al mal con el bien, quien supere la tentaci&#xF3;n de cerrar el coraz&#xF3;n, quien se haga pr&#xF3;jimo de los hermanos y les sirva con amor, tanto en las peque&#xF1;as acciones cotidianas como en el compromiso social a favor del bien com&#xFA;n. Tambi&#xE9;n el amor rec&#xED;proco en la comunidad da testimonio de la cercan&#xED;a del Se&#xF1;or y nos alienta. Es la experiencia del joven Javier, de la Rep&#xFA;blica Dominicana: &#xAB;Estaba visitando a mi primo y decid&#xED; trepar a un muro del patio, pero se me vino abajo y me aplast&#xF3; la pierna derecha. En el hospital, les dije a mis padres que no pod&#xED;a soportar el dolor. Mi padre me dijo con delicadeza: &#xAB;Es como compartir el sufrimiento de Jes&#xFA;s: intenta abrazarlo&#xBB;. Cuando me despert&#xE9;, me di cuenta de que mi pierna ya no estaba. Al principio llor&#xE9; mucho, pero poco a poco sent&#xED; una calma interior y confi&#xE9; en que Dios tendr&#xED;a un plan para m&#xED;. Gracias al amor y al apoyo de los j&#xF3;venes de nuestra comunidad y de otras personas de todo el mundo, ahora tengo una pr&#xF3;tesis provisional, y dentro de unos meses tendr&#xE9; una permanente. La vida en casa ha ido volviendo a la normalidad. Ayudo en las tareas dom&#xE9;sticas, estoy cerca de mi familia y he podido incluso terminar las clases con muy buenas notas. Todos &#x2013;mi familia, mis amigos y el personal del hospital&#x2013; se han quedado impactados de la calma y de la actitud positiva que he procurado mantener&#xBB;. Letizia Magri y el equipo de la Palabra de vida [1] C. Lubich, Palabra de vida de marzo de 2005: Palabras de Vida/2 (1991-2006) (ed. F. Ciardi), pr&#xF3;xima edici&#xF3;n.</description></oembed>
