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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Movemento dos Focolares</provider_name><provider_url>https://focolares.es/gl</provider_url><author_name>admin</author_name><author_url>https://focolares.es/gl/author/afesersl_mcjhk9wv/</author_url><title>Palabra de vida - Movimiento de los Focolares</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="ci0L3gGlEt"&gt;&lt;a href="https://focolares.es/gl/palabra-de-vida/septiembre-2026/"&gt;Palabra de Vida&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://focolares.es/gl/palabra-de-vida/septiembre-2026/embed/#?secret=ci0L3gGlEt" width="600" height="338" title="&#xAB;"Palabra de Vida" &#x2014; Movemento dos Focolares" data-secret="ci0L3gGlEt" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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&lt;/script&gt;</html><description>&#xBF;Se le puede ordenar a alguien que ame? Si entendemos el amor como un sentimiento, &#xA1;evidentemente es imposible! Pero si m&#xE1;s bien lo entendemos como un don de Dios, la cosa cambia. En la Carta a los Romanos, de la que est&#xE1; tomada la Palabra de vida, Pablo describe precisamente la relaci&#xF3;n entre Ley y amor, y afirma que el amor es pleno cumplimiento de la Ley. Poco antes nos ha revelado de d&#xF3;nde proviene este amor: &#xAB;La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todav&#xED;a pecadores, muri&#xF3; por nosotros&#xBB; (Rm 5, 8). Por su parte, la Primera Carta de Juan dice: &#xAB;En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que &#xE9;l nos am&#xF3; y nos envi&#xF3; a su Hijo como propiciaci&#xF3;n por nuestros pecados&#xBB; (1 Jn 4, 10). &#xAB;La caridad no hace mal al pr&#xF3;jimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud&#xBB;. Nadie puede dar lo que no tiene. Lo hab&#xED;a entendido bien Agust&#xED;n cuando, dirigi&#xE9;ndose directamente a Dios, ped&#xED;a: &#xAB;Da lo que mandas y manda lo que quieras&#xBB;[1]. Hemos recibido el don inestimable del amor de Dios y estamos llamados a no guard&#xE1;rnoslo, sino a ponerlo en circulaci&#xF3;n. Podemos convertirnos en sujetos en lugar de ser simples destinatarios del amor de Dios: pasar de amados a amantes, y as&#xED; participar en la vida misma del Padre, del Hijo y del Esp&#xED;ritu Santo: el Amante, el Amado y el Amor. No tenemos con nadie otra deuda que la del amor mutuo &#x2013;nos reconforta Pablo&#x2013;, pues quien ama al otro ha cumplido la Ley (cf. Rm 13, 8). &#xAB;La caridad no hace mal al pr&#xF3;jimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud&#xBB;. &#xAB;El verdadero amor al pr&#xF3;jimo no causa ning&#xFA;n da&#xF1;o &#x2013;afirma Chiara Lubich&#x2013;. Es decir, nos lleva a vivir todos los mandamientos de Dios sin exclusi&#xF3;n, ya que el primer objetivo que tienen es llevarnos a evitar todas las formas del mal en que podr&#xED;amos caer, ya sea contra nosotros mismos o contra nuestros hermanos y hermanas&#xBB;[2]. As&#xED; entendidos, los mandamientos de la Ley se convierten en un don del amor de Dios m&#xE1;s que en una obligaci&#xF3;n: no constri&#xF1;en nuestro amor, sino que lo liberan plenamente. &#xAB;La caridad no hace mal al pr&#xF3;jimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud&#xBB;. Para alcanzar este &#xAB;pleno cumplimiento&#xBB;, el primer paso en el amar al pr&#xF3;jimo es no hacerle da&#xF1;o. Pero adem&#xE1;s hace falta ser creativos en el amor: &#xAB;No basta con no hacer da&#xF1;o al pr&#xF3;jimo &#x2013;nos recordaba el papa Francisco&#x2013;; es necesario elegir hacer el bien aprovechando las ocasiones para dar buen testimonio de que somos disc&#xED;pulos de Jes&#xFA;s&#xBB;[3]. &#xBF;C&#xF3;mo vivir entonces esta Palabra de Vida? Volvamos a poner el amor en el centro de nuestra vida. Amemos a los dem&#xE1;s concretamente, como los amar&#xED;a Jes&#xFA;s: &#xC9;l es la plenitud del amor que se dona completamente a Dios y a la humanidad. De &#xC9;l podemos aprender la alta medida del amor. &#xAB;La caridad no hace mal al pr&#xF3;jimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud&#xBB;. Doris, una chica escocesa, nos cuenta: &#xAB;En nuestras visitas habituales a un refugio para personas sin hogar, entro en un mundo muy distinto del m&#xED;o. S&#xE9; que lo que cuenta no es tanto lo que siento, sino amar. Un d&#xED;a, un hombre que reflejaba una profunda tristeza me confes&#xF3; que estaba dispuesto a terminar con todo, que quer&#xED;a incluso morir. Me puse simplemente a escucharlo; luego nos tomamos juntos un bocadillo y un caf&#xE9;. Y entend&#xED; que escuchar y estar presente era ya un modo de demostrar amor. Cuando lleg&#xF3; el momento de irme, me dio un fuerte abrazo, me sonri&#xF3; y me dijo que lo que est&#xE1;bamos haciendo era muy importante, no solo para &#xE9;l, sino para todos los que estaban all&#xED;. Sent&#xED; la fuerza incre&#xED;ble del amor. Quiz&#xE1; no lo haya &#x201C;salvado&#x201D;, pero su gratitud me llen&#xF3; de alegr&#xED;a, y esto, ya de por s&#xED;, es muy potente&#xBB;. Claudio Cianfaglioni y el equipo de la Palabra de Vida [1] Agust&#xED;n de Hipona, Confesiones, X, 29, 40: da quod iubes et iube quod vis.[2] C. Lubich, Palabra de vida de septiembre de 1993: Palabras de Vida/2 (1991-2006) (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2026, p. 77.[3] Francisco, Audiencia general, 3-1-2018: El encuentro con el Resucitado. Catequesis sobre la santa misa, Ciudad Nueva, Madrid 2018, p. 48.</description></oembed>
