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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Movemento dos Focolares</provider_name><provider_url>https://focolares.es/gl</provider_url><author_name>admin</author_name><author_url>https://focolares.es/gl/author/afesersl_mcjhk9wv/</author_url><title>Palabra de vida - Movimiento de los Focolares</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="iZecPujgtY"&gt;&lt;a href="https://focolares.es/gl/palabra-de-vida/julio-2025/"&gt;Palabra de Vida&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://focolares.es/gl/palabra-de-vida/julio-2025/embed/#?secret=iZecPujgtY" width="600" height="338" title="&#x201C;Palabra de vida&#x201D; &#x2014; Movemento dos Focolares" data-secret="iZecPujgtY" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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&lt;/script&gt;</html><description>Martine viaja en metro en una gran ciudad europea. Todos los pasajeros est&#xE1;n concentrados en su m&#xF3;vil. Conectados virtualmente, pero en realidad atrapados en el aislamiento. Se pregunta: &#xAB;&#xBF;Es que ya no somos capaces de mirarnos a los ojos?&#xBB;. Es una experiencia com&#xFA;n, sobre todo en las sociedades ricas de bienes materiales pero cada vez m&#xE1;s pobres de relaciones humanas. Y sin embargo, el Evangelio vuelve siempre con su propuesta original y creativa, capaz de &#xAB;hacer nuevas todas las cosas&#xBB; (cf. Ap 21, 5). En el largo di&#xE1;logo con el doctor de la Ley que le pregunta qu&#xE9; hacer para heredar la vida eterna (cf. Lc 10, 25-37), Jes&#xFA;s le responde con la famosa par&#xE1;bola del buen samaritano: un sacerdote y un levita, figuras relevantes de la sociedad de aquel tiempo, ven al borde del camino a un hombre agredido por unos salteadores, pero pasan de largo. &#xAB;Pero un samaritano que iba de camino lleg&#xF3; junto a &#xE9;l y, al verlo, tuvo compasi&#xF3;n&#xBB; Al doctor de la Ley, que conoce bien el mandamiento divino del amor al pr&#xF3;jimo (cf. Dt6,5; Lv19, 18), Jes&#xFA;s le pone como ejemplo un extranjero considerado cism&#xE1;tico y enemigo: este ve al caminante herido y tiene compasi&#xF3;n, un sentimiento que nace de dentro, del interior del coraz&#xF3;n humano. Entonces interrumpe su viaje, se acerca a &#xE9;l y lo cuida. Jes&#xFA;s sabe que toda persona humana est&#xE1; herida por el pecado, y esta es precisamente su misi&#xF3;n: curar los corazones con la misericordia y el perd&#xF3;n gratuito de Dios, para que sean a su vez capaces de acercarse y compartir. &#xAB;[&#x2026;] Para aprender a ser misericordiosos como el Padre, perfectos como &#xC9;l, tenemos que fijarnos en Jes&#xFA;s, revelaci&#xF3;n plena del amor del Padre. [&#x2026;] el amor es el valor absoluto que da sentido a todo lo dem&#xE1;s, [&#x2026;] que encuentra su m&#xE1;s alta expresi&#xF3;n en la misericordia. Una misericordia que ayuda a ver siempre nuevas a las personas con las que vivimos cada d&#xED;a, en la familia, en clase o en el trabajo, sin recordar ya sus defectos ni sus errores; que nos ayuda no solo a no juzgar, sino a perdonar las ofensas sufridas. Incluso a olvidarlas&#xBB;[1]. &#xAB;Pero un samaritano que iba de camino lleg&#xF3; junto a &#xE9;l y, al verlo, tuvo compasi&#xF3;n&#xBB; La respuesta final y decisiva se expresa con una clara invitaci&#xF3;n: &#xAB;Vete y haz t&#xFA; lo mismo&#xBB; (Lc 10, 37). Es lo que Jes&#xFA;s repite a cualquiera que acoja su Palabra: hacerse pr&#xF3;jimos, tomando la iniciativa de tocar las heridas de las personas con las que nos cruzamos cada d&#xED;a en los caminos de la vida. Para vivir la proximidad evang&#xE9;lica, pidamos ante todo a Jes&#xFA;s que nos cure de la ceguera de los prejuicios y la indiferencia, que nos impide ver m&#xE1;s all&#xE1; de nosotros mismos. Luego, aprendamos del Samaritano su capacidad de compasi&#xF3;n, que lo empuja a poner en juego su misma vida. Imitemos su prontitud en dar el primer paso hacia el otro y la disponibilidad a escucharlo, a hacer nuestro su dolor, sin juicios y sin la preocupaci&#xF3;n de estar &#xAB;perdiendo el tiempo&#xBB;. Esa es la experiencia de una joven coreana: &#xAB;Trat&#xE9; de ayudar a un adolescente que no era de mi cultura y al que no conoc&#xED;a bien. Y sin embargo, aunque no sab&#xED;a qu&#xE9; hacer ni c&#xF3;mo, me arm&#xE9; de valor y lo hice. Y con sorpresa me di cuenta de que, al prestar esa ayuda, yo misma me sent&#xED; curada de mis heridas interiores&#xBB;. Esta Palabra nos ofrece la clave para practicar el humanismo cristiano: nos hace conscientes de nuestra humanidad compartida, en la que se refleja la imagen de Dios, y nos ense&#xF1;a a superar con valent&#xED;a la categor&#xED;a de la cercan&#xED;a f&#xED;sica y cultural. Desde esta perspectiva es posible ampliar las fronteras del nosotros hasta el horizonte del todos y recobrar los fundamentos mismos de la vida social. Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida [1] C. Lubich, Palabra de vida de junio de 2002: Ciudad Nueva n. 388 (2002/6), p. 17.</description></oembed>
