{"version":"1.0","provider_name":"Movemento dos Focolares","provider_url":"https:\/\/focolares.es\/gl","author_name":"Isabel de la Riva","author_url":"https:\/\/focolares.es\/gl\/author\/isabel\/","title":"Palabra de vida - Movimiento de los Focolares","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"LztI6jtRuu\"><a href=\"https:\/\/focolares.es\/gl\/palabra-de-vida\/marzo-2024\/\">Palabra de Vida<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/focolares.es\/gl\/palabra-de-vida\/marzo-2024\/embed\/#?secret=LztI6jtRuu\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u201cPalabra de vida\u201d \u2014 Movemento dos Focolares\" data-secret=\"LztI6jtRuu\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n<\/script>","description":"La frase de la Escritura que se nos propone en este tiempo cuaresmal forma parte del salmo 51, donde encontramos, en el vers\u00edculo 12, una invocaci\u00f3n ardiente y humilde: \u00abCrea en m\u00ed, oh Dios, un coraz\u00f3n puro, renueva en mi interior un esp\u00edritu firme\u00bb. El texto que la contiene es conocido como el Miserere. En \u00e9l, la mirada del autor empieza explorando los escondrijos del alma humana para captar sus fibras m\u00e1s profundas, las de nuestra profunda ineptitud frente a Dios y, a la vez, el insaciable anhelo de plena comuni\u00f3n con Aquel de quien procede toda gracia y misericordia. \u00abCrea en m\u00ed, oh Dios, un coraz\u00f3n puro, renueva en mi interior un esp\u00edritu firme\u00bb. El salmo se inspira en un episodio muy conocido de la vida de David. Este, llamado por Dios a cuidar del pueblo de Israel y a guiarlo por los caminos de la obediencia a la Alianza, transgrede su misi\u00f3n: despu\u00e9s de haber cometido adulterio con Betsab\u00e9 manda matar en batalla al marido de aquella, Ur\u00edas el hitita, oficial de su ej\u00e9rcito. El profeta Nat\u00e1n le desvela la gravedad de su culpa y lo ayuda a reconocerla. Es el momento de confesar su pecado y reconciliarse con Dios. \u00abCrea en m\u00ed, oh Dios, un coraz\u00f3n puro, renueva en mi interior un esp\u00edritu firme\u00bb. El salmista pone en boca del rey invocaciones muy fuertes pero que brotan de su arrepentimiento profundo y de la total confianza en el perd\u00f3n de Dios: \u00abborra\u00bb, \u00abl\u00e1vame\u00bb, \u00abpurif\u00edcame\u00bb. En el vers\u00edculo que nos interesa, usa en particular el verbo \u00abcrea\u00bb para indicar que la completa liberaci\u00f3n de las debilidades del hombre \u00fanicamente es posible para Dios. Es la consciencia de que solo \u00c9l puede hacernos criaturas nuevas de \u00abcoraz\u00f3n puro\u00bb, llenarnos de nuevo de su esp\u00edritu vivificante, darnos la verdadera alegr\u00eda y transformar radicalmente nuestra relaci\u00f3n con Dios (el \u00abesp\u00edritu firme\u00bb) y con los dem\u00e1s seres vivos, con la naturaleza y con el cosmos. \u00abCrea en m\u00ed, oh Dios, un coraz\u00f3n puro, renueva en mi interior un esp\u00edritu firme\u00bb. \u00bfC\u00f3mo poner en pr\u00e1ctica esta palabra de vida? El primer paso ser\u00e1 reconocernos pecadores y necesitados del perd\u00f3n de Dios, con una actitud de ilimitada confianza en \u00c9l. Puede ocurrir que nuestros errores recurrentes nos desalienten, nos encierren en nosotros mismos. Entonces es necesario dejar entreabierta, al menos un poco, la puerta de nuestro coraz\u00f3n. Escrib\u00eda Chiara Lubich al inicio de los a\u00f1os 40 a una persona que se sent\u00eda incapaz de superar sus miserias: \u00abHace falta quitarse del alma cualquier otro pensamiento. Y creer que Jes\u00fas se ve atra\u00eddo a nosotros solo por la exposici\u00f3n humilde, confiada y amorosa de nuestros pecados. Nosotros, por nosotros mismos, no tenemos ni hacemos otra cosa que miserias. \u00c9l, por s\u00ed mismo y con respecto a nosotros, no tiene m\u00e1s que una cualidad: la Misericordia. Nuestra alma solo se puede unir a \u00c9l ofreci\u00e9ndole como regalo, como \u00fanico regalo, \u00a1no nuestras virtudes sino nuestros pecados! [\u2026] Si Jes\u00fas vino a la tierra, si se hizo hombre, si algo ans\u00eda [\u2026] es solo \u00a1hacer de Salvador, hacer de M\u00e9dico! Nada m\u00e1s desea\u00bb[1]. \u00abCrea en m\u00ed, oh Dios, un coraz\u00f3n puro, renueva en mi interior un esp\u00edritu firme\u00bb. Luego, una vez liberados y perdonados, y contando con la ayuda de los hermanos \u2013porque la fuerza del cristiano viene de la comunidad\u2013, pong\u00e1monos a amar concretamente al pr\u00f3jimo, quienquiera que sea. \u00abLo que se nos pide es ese amor mutuo a base de servicio, de comprensi\u00f3n y participaci\u00f3n en los dolores, las ansias y alegr\u00edas de nuestros hermanos; ese amor que todo lo cubre, que todo lo perdona, propio del cristiano\u00bb[2]. Y el papa Francisco dice: \u00abEl perd\u00f3n de Dios [\u2026] es el signo m\u00e1s grande de su misericordia. Un don que cada pecador perdonado est\u00e1 llamado a compartir con cada hermano o hermana con quien se encuentra. Todos aquellos que el Se\u00f1or nos ha puesto al lado \u2013los familiares, los amigos, los compa\u00f1eros, los parroquianos\u2026\u2013, todos, como nosotros, necesitan la misericordia de Dios. Es bonito recibir el perd\u00f3n, pero tambi\u00e9n t\u00fa, si quieres ser perdonado, debes a tu vez perdonar. \u00a1Perdona! [\u2026] para ser testigos de su perd\u00f3n, que purifica el coraz\u00f3n y transforma la vida\u00bb[3]. Augusto Parody y el equipo de la Palabra de Vida [1] C. Lubich, El primer amor. Cartas de los inicios (1943-1949), Ciudad Nueva, Madrid 2011, pp. 122-123.[2] C. Lubich, Palabra de vida, mayo de 2002: Ciudad Nueva 387 (5\/2002), p. 24.[3] Francisco, Audiencia general, 30-3-2016: La ternura de un Padre. Catequesis en el A\u00f1o Santo de la Misericordia, Ciudad Nueva, Madrid 2016, p. 101."}