{"version":"1.0","provider_name":"Movemento dos Focolares","provider_url":"https:\/\/focolares.es\/gl","author_name":"admin","author_url":"https:\/\/focolares.es\/gl\/author\/afesersl_mcjhk9wv\/","title":"Palabra de vida - Movimiento de los Focolares","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"tH2Qkp1E8A\"><a href=\"https:\/\/focolares.es\/gl\/palabra-de-vida\/julio-2025\/\">Palabra de Vida<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/focolares.es\/gl\/palabra-de-vida\/julio-2025\/embed\/#?secret=tH2Qkp1E8A\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u201cPalabra de vida\u201d \u2014 Movemento dos Focolares\" data-secret=\"tH2Qkp1E8A\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n<\/script>","description":"Martine viaja en metro en una gran ciudad europea. Todos los pasajeros est\u00e1n concentrados en su m\u00f3vil. Conectados virtualmente, pero en realidad atrapados en el aislamiento. Se pregunta: \u00ab\u00bfEs que ya no somos capaces de mirarnos a los ojos?\u00bb. Es una experiencia com\u00fan, sobre todo en las sociedades ricas de bienes materiales pero cada vez m\u00e1s pobres de relaciones humanas. Y sin embargo, el Evangelio vuelve siempre con su propuesta original y creativa, capaz de \u00abhacer nuevas todas las cosas\u00bb (cf. Ap 21, 5). En el largo di\u00e1logo con el doctor de la Ley que le pregunta qu\u00e9 hacer para heredar la vida eterna (cf. Lc 10, 25-37), Jes\u00fas le responde con la famosa par\u00e1bola del buen samaritano: un sacerdote y un levita, figuras relevantes de la sociedad de aquel tiempo, ven al borde del camino a un hombre agredido por unos salteadores, pero pasan de largo. \u00abPero un samaritano que iba de camino lleg\u00f3 junto a \u00e9l y, al verlo, tuvo compasi\u00f3n\u00bb Al doctor de la Ley, que conoce bien el mandamiento divino del amor al pr\u00f3jimo (cf. Dt6,5; Lv19, 18), Jes\u00fas le pone como ejemplo un extranjero considerado cism\u00e1tico y enemigo: este ve al caminante herido y tiene compasi\u00f3n, un sentimiento que nace de dentro, del interior del coraz\u00f3n humano. Entonces interrumpe su viaje, se acerca a \u00e9l y lo cuida. Jes\u00fas sabe que toda persona humana est\u00e1 herida por el pecado, y esta es precisamente su misi\u00f3n: curar los corazones con la misericordia y el perd\u00f3n gratuito de Dios, para que sean a su vez capaces de acercarse y compartir. \u00ab[\u2026] Para aprender a ser misericordiosos como el Padre, perfectos como \u00c9l, tenemos que fijarnos en Jes\u00fas, revelaci\u00f3n plena del amor del Padre. [\u2026] el amor es el valor absoluto que da sentido a todo lo dem\u00e1s, [\u2026] que encuentra su m\u00e1s alta expresi\u00f3n en la misericordia. Una misericordia que ayuda a ver siempre nuevas a las personas con las que vivimos cada d\u00eda, en la familia, en clase o en el trabajo, sin recordar ya sus defectos ni sus errores; que nos ayuda no solo a no juzgar, sino a perdonar las ofensas sufridas. Incluso a olvidarlas\u00bb[1]. \u00abPero un samaritano que iba de camino lleg\u00f3 junto a \u00e9l y, al verlo, tuvo compasi\u00f3n\u00bb La respuesta final y decisiva se expresa con una clara invitaci\u00f3n: \u00abVete y haz t\u00fa lo mismo\u00bb (Lc 10, 37). Es lo que Jes\u00fas repite a cualquiera que acoja su Palabra: hacerse pr\u00f3jimos, tomando la iniciativa de tocar las heridas de las personas con las que nos cruzamos cada d\u00eda en los caminos de la vida. Para vivir la proximidad evang\u00e9lica, pidamos ante todo a Jes\u00fas que nos cure de la ceguera de los prejuicios y la indiferencia, que nos impide ver m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos. Luego, aprendamos del Samaritano su capacidad de compasi\u00f3n, que lo empuja a poner en juego su misma vida. Imitemos su prontitud en dar el primer paso hacia el otro y la disponibilidad a escucharlo, a hacer nuestro su dolor, sin juicios y sin la preocupaci\u00f3n de estar \u00abperdiendo el tiempo\u00bb. Esa es la experiencia de una joven coreana: \u00abTrat\u00e9 de ayudar a un adolescente que no era de mi cultura y al que no conoc\u00eda bien. Y sin embargo, aunque no sab\u00eda qu\u00e9 hacer ni c\u00f3mo, me arm\u00e9 de valor y lo hice. Y con sorpresa me di cuenta de que, al prestar esa ayuda, yo misma me sent\u00ed curada de mis heridas interiores\u00bb. Esta Palabra nos ofrece la clave para practicar el humanismo cristiano: nos hace conscientes de nuestra humanidad compartida, en la que se refleja la imagen de Dios, y nos ense\u00f1a a superar con valent\u00eda la categor\u00eda de la cercan\u00eda f\u00edsica y cultural. Desde esta perspectiva es posible ampliar las fronteras del nosotros hasta el horizonte del todos y recobrar los fundamentos mismos de la vida social. Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida [1] C. Lubich, Palabra de vida de junio de 2002: Ciudad Nueva n. 388 (2002\/6), p. 17."}