El sábado 10 de octubre empezó su andadura la Mariápolis 2026 en Caravaca de la Cruz para abrir “Caminos de fraternidad”, como propone su título.
La Mariápolis ha empezado con la alegría que caracteriza a los más pequeños, que pusieron en acción a toda la sala jugando con globos de colores. Cada día, antes de despedirse para desarrollar los programas simultáneos para niños y adolescentes, lanzan el Dado del Amor1, que propone el lema del día para toda la Mariápolis.
Los coordinadores de la comunidad anfitriona de Caravaca, Maricarmen Giménez y Juan Fernández, han intervenido, mostrando la Mariápolis como el fruto maduro de la vida del carisma de la unidad que llegó a Caravaca hace 50 años y ha dado vida a innumerables acciones culturales y sociales.
En estos años muchos han fallecido y su ayuda, que sigue presente, une Cielo y Tierra en una única Mariápolis para la eternidad.
También el concejal de cultura y juventud y el alcalde de Caravaca han saludado a los presentes, destacando la importancia de promover la fraternidad hoy en día, cuando, más que nunca, las ideologías separan a las personas.
Los temas tratados hasta ahora se basan en la experiencia de vida del Movimiento:
- el descubrimiento de la presencia de Jesús en medio de la comunidad; el secreto que ha cambiado la vida de millones de personas en todo el mundo y
- la certeza desvelada del plan oculto de la Redención: el dolor. Todo dolor ha dejado de ser un episodio desafortunado en la vida: ahora, como fruto del Abandono y muerte experimentados por Jesús en la Cruz, y de su Resurrección, hay una luz que cambia todo acontecimiento doloroso y lo transforma en un encuentro con Dios. Esta esperanza alcanza incluso a los dolores que surgen en las relaciones personales y ofrece una herramienta para reconstruir las relaciones humanas: el perdón.
No ha faltado, uno de los días, un comienzo por todo lo alto celebrando la eucaristía en el Santuario de la Veracruz presidida por monseñor Lorca Planes, obispo de la diócesis de Cartagena.
Las experiencias de vida compartidas por las comunidades de los focolares de toda España han destacado los frutos de la apertura a las necesidades del prójimo. El encuentro con Dios en el dolor y la potencia restauradora del perdón han sido el centro de varias experiencias conmovedoras que han sido acogidas en un clima de profunda escucha.
La variada oferta de actividades culturales ofrece a los mariapolitas la posibilidad de recorrer ese camino interior que lleva a la fraternidad, mientras se disfruta de una multitud de caminos exteriores. Las relaciones personales, el verdadero tesoro de la Mariápolis, han dado lugar lugar a un intenso intercambio en los grupos espontáneos y durante el desarrollo de las actividades, creando un enorme laboratorio espiritual.
Y, por supuesto, no faltan las fiestas para celebrar la alegría del encuentro con el Amor en este camino comunitario, que se seguirá poniendo en práctica durante un día más.
- Leer más: Sobre niños y jóvenes y Dado del Amor ↩︎