Primera presidenta del Movimiento de los Focolares tras la fundadora Chiara Lubich, Maria Voce falleció en su casa el viernes pasado 20 de junio. El funeral tuvo lugar ayer, 23 de junio, a las 15 h, en el Centro Internacional de los Focolares (Rocca di Papa, Roma).
Lo anunció Margaret Karram –actual presidenta– en una carta dirigida a todos los miembros de los Focolares en el mundo. Leer carta completa.
En otro momento, también expresó el inmenso dolor que ha sentido por su fallecimiento y el vínculo fraterno y filial que las unía:
“Como primera presidenta del Movimiento de los Focolares, después de nuestra fundadora, supo gestionar con inteligencia, visión de futuro y la necesaria determinación, el difícil paso de nuestra Obra de la fase fundacional a la pos-fundacional. Logró conjugar su luminosa fidelidad al Carisma de la Unidad con la valentía de afrontar los numerosos retos de una asociación mundial como la nuestra, que actúa en tantos niveles de la vida humana, social e institucional.
El nombre ‘Emmaus’, que Chiara Lubich le había dado como programa de vida, se convirtió también en el programa de su gobierno: caminar juntos, de modo sinodal, confiando ─a pesar de los interrogantes y perplejidades que pueden surgir a lo largo del camino─ en la presencia de Dios en medio de los suyos”.
Jesús Morán, copresidente junto a María Voce hasta 2021, reconoce que, con su elección, comenzó una nueva etapa para los Focolares:
Siempre he admirado en Emmaus su sobriedad, su libertad interior, su determinación y su capacidad de discernimiento, ayudada por una formación jurídica que hacía su parte.
Gracias, Emmaus, por haber dicho un “sí” solemne en el momento más difícil de nuestra aún breve historia. María te habrá acogido en sus brazos, te habrá presentado a su Hijo y juntos te habrán llevado al seno del Padre, que fue la fuente perenne de tu inspiración». Texto completo de Jesús Morán.
Biografía
María Voce (16 de julio de 1937 – 20 de junio de 2025)
Nace en Ajello Cálabro (Cosenza – Italia), el 16 de julio de 1937. Fue la mayor de siete hermanos, su padre era médico; su madre, ama de casa. Durante el último año de la carrera de derecho en Roma (1959), conoce a un grupo de jóvenes focolarinos y comienza a seguir la espiritualidad de la unidad. Tras finalizar sus estudios, ejerce su profesión en Cosenza, convirtiéndose en la primera mujer abogada en el tribunal de la ciudad. Posteriormente, estudia teología y derecho canónico.
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En 1963, siente la llamada de Dios a seguir el camino de Chiara Lubich, a la que responde de inmediato.
En el Movimiento de los Focolares, a Maria Voce se la conoce como “Emmaus”, nombre que hace referencia al conocido episodio de los dos discípulos que caminan con Jesús después de la resurrección. Ella misma relata cómo Chiara se lo propuso: «Chiara confirmó una intuición que en mi interior yo sentía con fuerza: tenía que dedicar mi vida para que, cuantos tuvieran la oportunidad de encontrarme, hicieran la experiencia de Jesús en medio». Desde ese momento, su compromiso es el de construir puentes de unidad, hasta merecer la presencia de Dios entre las personas.
De 1964 a 1972, permanece en las comunidades de los Focolares en Sicilia (Italia), Siracusa y Catania, y de 1972 a 1978 forma parte de la secretaría personal de Chiara Lubich.
En 1977, Chiara Lubich realiza un importante viaje a Estambul (Turquía), donde desde hacía años mantiene una profunda relación con el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. Durante esos años María Voce vive precisamente en el focolar de esa ciudad y narra:
«Fue una experiencia intensa, no solo por los importantes contactos con las diversas Iglesias y con el islam, sino también porque sentíamos que únicamente Jesús en medio de nosotras nos fortalecía ante los numerosos problemas de esa tierra».
En Estambul, Emmaus establece relaciones ecuménicas con el entonces Patriarca de Constantinopla, Demetrio I, y con numerosos Metropolitas: entre ellos el actual Patriarca Bartolomé I, y con representantes de diversas Iglesias.
En 1988 Chiara le pide a Emmaus que regrese a Italia para trabajar en el Centro Internacional en Rocca di Papa y formar parte de la escuela Abba: Centro de Estudios interdisciplinario de los Focolares, incorporándose en 1995 como experta en Derecho.
Desde el año 2000, también es corresponsable de la Comisión Internacional de «Comunión y Derecho», una red de profesionales y académicos involucrados en el ámbito de la justicia. De 2002 a 2007, colabora directamente con Chiara en la actualización de los Estatutos Generales del Movimiento.
El 7 de julio de 2008, pocos meses después del fallecimiento de Chiara Lubich, es elegida presidenta del Movimiento de los Focolares; y el 12 de septiembre de 2014 es reelegida para un segundo mandato.
Indicó siempre, como estilo de su presidencia, el compromiso de «privilegiar las relaciones» y tender con todas sus fuerzas al objetivo por el que nació el Movimiento: buscar la unidad a todos los niveles, en todos los ámbitos, siguiendo los caminos del 4º diálogo. Ella misma reiteraba repetidamente la importancia del diálogo.
«Si existe el extremismo de la violencia ─afirmó en 2015 en las Naciones Unidas, en Nueva York─, tenemos que responder con igual radicalidad, pero de una forma estructuralmente diferente, es decir, con el extremismo del diálogo».
Han sido numerosos los viajes a todos los continentes para reunirse con las comunidades del Movimiento repartidas por todo el mundo; y para mantener contactos con personalidades del mundo civil y eclesial, de los ámbitos cultural y político, ecuménico e interreligioso: etapas importantes para fortalecer los vínculos de amistad y colaboración emprendidos por el Movimiento de los Focolares y para favorecer el desarrollo del camino de fraternidad entre los pueblos.
Durante su presidencia, tanto con el Papa Benedicto XVI como con el Papa Francisco, María Voce mantiene encuentros y audiencias en las que, por ambas partes, emergen expresiones de estima y afecto fraterno.
El 23 de abril de 2010, el Papa Benedicto XVI la recibe en audiencia privada. Respecto a la espiritualidad de los Focolares, el Papa habla de un «carisma que construye puentes, que crea unidad» e invita a proseguir el trabajo con un amor cada vez más profundo y tendiendo a la santidad. En octubre de 2008, participa e interviene en el Sínodo de los Obispos sobre “La Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia”.
El 24 de noviembre de 2009, el Papa Benedicto la nombra Consultora del Consejo Pontificio para los Laicos y el 7 de diciembre de 2011, Consultora del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.
El 13 de septiembre de 2013, el Papa Francisco la recibe en audiencia junto con el copresidente, que era entonces Giancarlo Faletti. Emmaus recuerda ese momento:
«Nos recibió de inmediato con una cálida bienvenida. Me hizo sentir como en casa. Probé una gran alegría: la de sentirme ante un padre, pero sobre todo ante un hermano. Me sentí hermana suya y este sentimiento permaneció siempre».
Y en otra ocasión, dijo:
«El Papa Francisco siempre nos ha animado a avanzar, a acoger los signos de los tiempos para actualizar el carisma –decía él–, recibido para el bien de muchos, dando un testimonio gozoso del mismo ».
Una de esas ocasiones fue la visita del Santo Padre a la ciudadela internacional de Loppiano (Florencia, Italia) en 2018. María Voce está allí para darle la bienvenida:
«Santo Padre, tenemos un meta elevada, queremos “aspirar a lo alto”. Quisiéramos hacer del amor mutuo la ley de la convivencia, que significa experimentar la alegría del Evangelio y sentirnos protagonistas de una nueva página de la historia».
En enero de 2011, Emmanus junto con Giancarlo Faletti, copresidente, viene a España (Barcelona, Sevilla y Madrid). Una oportunidad para conocer de forma directa a las personas, la vida y desarrollo del Movimiento.
