En los Focolares, el ecumenismo y el diálogo interreligioso nacen de una convicción sencilla: la fraternidad se construye cuando personas distintas se encuentran, se escuchan y comparten la vida.
El compromiso del Movimiento de los Focolares con el ecumenismo y el diálogo interreligioso no es solo teórico, sino que al vivirse en sus comunidades, se convierte en un testimonio visible de fraternidad.
Caminar juntos en el ecumenismo
La experiencia ecuménica de los Focolares, que arranca en 1961, se basa en la convicción de que la unidad entre los cristianos es posible viviendo el Evangelio en la vida cotidiana, así ayudamos a que se cumpla la oración de Jesús, conocida como su “testamento” (Jn 17, 20-21).
A nivel local, algunas comunidades de los Focolares -como Madrid, Granada, Valladolid, Murcia o Almendralejo- participan activamente en actos anuales durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, donde católicos, evangélicos, ortodoxos y anglicanos rezan unidos, comparten la Palabra y cantan juntos en los coros.
En Granada, por ejemplo, los Focolares colaboran estrechamente con el Secretariado Diocesano de Relaciones Interconfesionales visitando a pastores y creando redes de contacto que perduran todo el año. En Madrid, el movimiento participa en el Foro Ecuménico de Pentecostés. Se reúnen una vez al mes, para formarse, ponerse al día, organizar oraciones ecuménicas, ayudar en el octavario por la unidad de los cristianos, etc. Este trabajo lento y constante permite «derribar muros de sospecha e indiferencia», tal como señala Margaret Karram, presidenta del Movimiento, y sustituirlos por relaciones de amistad sincera.
Igual que sucede con el ecumenismo y con el diálogo con personas que no tienen convicciones religiosas, la clave de este enfoque no es el debate teológico abstracto, sino la vida compartida. Se trata de crear espacios donde personas de diferentes credos puedan conocerse, romper prejuicios y trabajar juntas por proyectos comunes.
Tanto el papa Francisco como el papa León han destacado repetidamente que el diálogo interreligioso es un camino esencial para la Iglesia Católica y para la paz mundial.
En España, el Movimiento de los Focolares lo manifiesta con su participación en distintos foros de diversidad religiosa, con la colaboración, principalmente con asociaciones islámicas o judías, en iniciativas solidarias, y en la promoción de una cultura del encuentro que reconozca la dignidad de cada persona más allá de su pertenencia religiosa. Entre otras partes, este diálogo se plasma en algunas ciudades de Aragón, Cataluña, Murcia, Valencia o el País Vasco.