La venida del Papa a España no ha sido únicamente un acontecimiento histórico o eclesial; ha sido una invitación a levantar la vista, a redescubrir el horizonte de la esperanza y a volver el corazón hacia Dios.
¡Alza la mirada!
Me ha resonado como una llamada a salir de mis preocupaciones cotidianas para contemplar lo esencial: que Dios sigue caminando con su pueblo y continúa renovando la vida de quienes se abren a su presencia.
En estos días he podido experimentar una gracia especial, una experiencia sagrada que ha tocado el alma. He sentido que algo nuevo ha nacido en mi interior, como si el corazón hubiera sido restaurado y la fe reavivada. Es la certeza de que, cuando te encuentras con Cristo, el alma se regenera y recupera la alegría, la paz y el sentido profundo de la vida.

Que esta visita no permanezca solo en el recuerdo, sino que se convierta en un impulso para seguir caminando con la mirada en alto, con esperanza renovada y con el compromiso de ser testigos del amor de Dios allí donde nos encontremos.
Tere
Madrid