La condena de todas las guerras y el compromiso por la paz, la justicia y la dignidad de todo pueblo, son urgentes. La declaración de los dirigentes del Movimiento de los Focolares reunidos en Castel Gandolfo (Roma) para su encuentro anual, invita a todas las personas a ser conscientes de que cada gesto cotidiano puede ser germen de un camino hacia la paz y a acoger y suscribir con la propia vida el compromiso que esto supone.
Castel Gandolfo (Roma), 27 de septiembre de 2025
Nosotros, dirigentes del Movimiento de los Focolares, reunidos en Roma, en representación de cuantos pertenecen a él en los 140 países donde el Movimiento está presente, expresamos nuestro gran dolor por la continua escalada de los conflictos armados que están devastando Oriente Medio y muchas otras partes del mundo.
Manifestamos nuestra firme y concreta cercanía a las personas, a las poblaciones que sufren, condenando igualmente toda forma de violencia, injusticia y opresión.
Conscientes de que la paz comienza por nuestros gestos cotidianos, queremos invitar a todos a acoger y suscribir con la propia vida los siguientes compromisos:
- Ser “artesanos de la paz”, dispuestos a superar ideologías y confrontaciones;
- promover y sostener redes de solidaridad para brindar apoyo material, psicológico y espiritual a las víctimas de todas las guerras;
- hacer que cada una de nuestras comunidades sea una “casa de paz”, donde se aprenda a desactivar la hostilidad mediante el diálogo y la comprensión mutua, donde se practique la justicia y se construya el perdón;
- favorecer programas educativos para infundir, especialmente en las nuevas generaciones, la cultura de paz, la inclusión y la no violencia;
- alentar toda iniciativa local y global que genere el encuentro, el diálogo interreligioso e intercultural, fundamentales para la reconciliación.
Nos comprometemos a fin de que perdón, diálogo, fraternidad no sean palabras, sino que se transformen en vías maestras que abran el futuro e impidan que la violencia tenga la última palabra.
Que de cada rincón de la tierra se eleve una oración incesante y confiada al Dios de la paz, para que ilumine y mueva los corazones de quienes pueden actuar para detener todo conflicto.